El Al Sadd, invitado por la organización del Mundial de Clubes como representante local, sufrió la mayor goleada de la historia de la competencia -6-2 ante el Esperance africano- y Xavi Hernández, su entrenador, se mostró muy molesto por el rendimiento del equipo.

«Estoy muy triste, muy decepcionado y muy enfadado», remarcó el español porque destacó que los dos primeros partidos habían jugado bien. «No puedo entender cómo hemos empezado este partido; sin actitud, sin ambición y sin pasión. Estar aquí es un premio para nosotros y hoy no puedo entender al equipo. Este no es el Al Sadd que queremos», continuó Xavi.

Explicó que ante Monterrey y Hienghene jugaron con intensidad, ambición y pasión y que sin ese tipo de valores es imposible. «Nuestra actitud en los primeros 20 minutos es inaceptable. Siento pena por los aficionados del Al Sadd, porque esta no es la imagen del equipo», finalizó.

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