Vinicius ha concedido una entrevista a O Globo y en ella ha hecho un balance de su primera temporada en España, de las consecuencias de los cambios de entrenadores y de su amistad con Benzema.

Mucho se ha hablado sobre su toma de decisiones, a la hora de pasar o de driblar. ¿Lo tiene como un reto?
Sí, y sigo trabajando. A final de todos los entrenamientos, Zidane me coge para hacer un trabajo de finalización. Y los jugadores también me dan indicaciones.

¿Ha escuchado consejos para pasar más y driblar menos?
Los técnicos me deja mucha libertad. Ya llegué sabiendo el momento correcto de driblar, de tirar para arriba. Eso lo leo bien. A veces cometo errores pero es normal por la edad.

¿Cuánto le afectó tener tres entrenadores (Lopetegui, Solari y Zidane) en una temporada?
Es malo cambiar mucho. Pero para jugadores con mi edad, es bueno, porque uno aprende un poco de cada entrenador.

El equipo vivió una crisis, se quedó pronto fuera de la lucha por la Liga y la Champions. ¿Eso le afectó o le dejó más libertad para jugar a su manera?
Desde que llegué al Flamengo siempre he querido jugar. Siempre quiero ayudar. Y, en ese momento, el equipo necesitaba un jugador que saliera hacia arriba, intentase driblar. Así que me resultó más fácil porque todos en el club me dieron confianza.

¿Cuál fue su primera reacción al entrar en el vestuario con esa constelación de estrellas?
Me quedé un poco impresionado. Pero cuando llegué, había pocos compañeros porque estaban en el Mundial de Rusia. Sólo estaban Bale y Benzema. Los dos me recibieron de forma magnífica. El problema es que no tenía ni a Casemiro, ni a Marcelo. Al principio, fue un poco complicado porque no entendía nada de español.

¿Y quién le acogió?
Karim. Desde el primer día me dio consejos y me tuvo cerca de él. Siempre piensa en los demás, hizo todo para ayudarme. En un partido con el Atlético de Madrid, yo estaba mal, fallé un balón y encajamos un gol. Karim entonces me ‘sacó’ un poco del partido: vino hacia mí y me mandó quedarme unos cinco minutos en punta para que cogiera aire y luego volver.

¿Fue difícil ser usted mismo entre tantas estrellas?
No. Tanto la gente del club, como Marcelo y Casemiro, me ayudaron a estar tranquilo y pensar sólo en jugar. Es lo que he hecho. Entonces las cosas salen naturalmente.

¿Está de acuerdo con que en Brasil es más fácil jugar, que hay más espacio?
Depende del partido. Creo que en España hay más espacio que en Brasil. En Brasil los adversarios no te dejan girar. En España ellos son muy tácticos, hacen lo que el técnico manda. Pero si nuestro equipo mueve el balón rápido, por la calidad que tiene, consigo quedarme mano a mano más veces. En un Madrid-Barcelona tienes más espacio. Y como son jugadores diferentes, hay más goles. Por eso es el Clásico más grande del mundo.

La llegada del Hazard te puede mover a la derecha. ¿Eso sería un problema?
Eso depende de Zidane. Tengo un poco más de dificultad, pero no tengo problema.

A principios de año jugó una serie de partidos contra el Barcelona. ¿Usted sintió que la forma de marcarle fue variando en cada uno de ellos?
Cuando llegué, la gente no me conocía. En España estudian mucho el uno al otro. He jugado tres veces contra el Barcelona. En el tercer partido, cambiaron el marcaje.

¿Cuál fue el cambio? ¿Evitar que usted corriera a la espalda del lateral?
Ellos acortaban el espacio. Pero acababan dando espacio. Porque los dos equipos intentan jugar con la pelota y, cuando la pierden, siempre queda espacio.

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