A la espera de lo que pueda realizar el FC Barcelona, el Real Madrid no suelta el acelerador y no se detiene de ganar. Con el rival más complicado de lo que resta del torneo, lograron sacar una victoria ajustada pero muy importante para seguir manteniendo una diferencia de 4 puntos sobre el conjunto catalán.

En el nuevo San Mamés, el Athletic de Bilbao recibía al líder de LaLiga y buscaba mantener su récord positivo desde el regreso a la actividad. Con un estilo de juego claro y no dejando que el equipo dirigido por Zinedine Zidane se sintiera en control y cómodo dentro del campo de juego. Buscando meterse de lleno a la lucha por puestos europeos, el conjunto local no dejaría de pelear hasta el final.

El partido comienza y se ve los dos estilos establecidos por los entrenadores. El Madrid necesitaba dominar el partido, pero con la presión constante y los contragolpes muy bien ejecutados le costaba mantenerse en control. El local aferrado a sus jugadores más importantes como lo son Williams, Raúl García e Iker Munian lograban poner en aprietos a la defensa blanca; que no contaba con Raphaël Varane y si con Éder Militão.

Con las atajadas del portero menos vencido de LaLiga, los madridistas lograron irse al descanso con un 0-0 muy justo para lo visto en el campo. No había control en el medio campo y los ataques rápidos predominaban por todos lados. Zidane debía buscar la manera de controlar los ataques del equipo de Gaizka Garitano.

El segundo tiempo comenzó y seguía la misma tónica del partido, pero una vez se ajustó el medio campo del Real Madrid, hubieron más ataques que alteraban a la defensa de los leones. Tanto Marco Asensio como Rodrygo no estaban jugando su mejor juego, por lo cual eran los candidatos para abandonar el compromiso. Antes de los cambios y del descanso para rehidratación llegaría un penal. Una pena máxima que no sería vista a simple vista y tendría que intervenir el VAR. El Real Madrid por medio de Ramos no desaprovechó la oportunidad de convertirlo.

El partido no tuvo más emociones que las necesarias, y al final se dio el resultado que favorecía a uno. Los locales no bajaron los brazos e incluso pegaron alguna que otra patada que termino por elevar la temperatura entre los jugadores. El Real Madrid sigue en la punta y seguirá sin importar lo que haga el FC Barcelona, que al final es lo que necesitan para terminar esta temporada. Sin un juego vistoso son efectivos y muchas veces es mejor ser efectivo a ser vistoso.

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