Partido disputado en Barcelona, que el Real Madrid debía aprovechar para convertirse en líder solitario. Un Espanyol que no se termina de saber si despidieron o no renovaron a su técnico, Abelardo recibía al conjunto merengue con el fin de no darle tregua de una manera sencilla.

El primer tiempo fue dominado por un Madrid que mantenía la tenencia del balón pero no concretaba sus llegadas, y que sufría en defensa por los contragolpes y balones parados del Espanyol. Los primeros minutos ambos equipos llegaban con peligro a los arcos contrarios, pero con un Diego López y un Thibaut Courtois inspirados bajo los tres palos.

Luego el conjunto catalán prefirió esperar y mantener el cero, sin renunciar al ataque en transiciones rápidas. Llegando al final del partido, el conjunto periquito iba consiguiendo su objetivo. Una genialidad de Benzema logró asistir a un Casemiro que rompe el empate y termina el primer tiempo con el tanto de la ventaja.

El conjunto local ya casi condenado a descender no quería morir sin arriesgar, aunque fuera con más garra, corazón y con orgullo que con fútbol. El conjunto dirigido por Zidane se mantuvo firme y con un orden táctico casi perfecto le sirvió para rescatar y mantener su arco en cero nuevamente.

Un resultado perjudicial para el conjunto periquito que siente cada vez más cerca el no poder salvarse. El Madrid que sigue con paso perfecto desde que regresó LaLiga después del parón por la pandemia del Coronavirus. El Real Madrid es líder solitario y puede soñar con un trofeo local más a su palmares.

 

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