El Barça a octavos por la puerta grande y el Inter a la Europa League. Un gol de Carles Pérez de entrada y otro de Ansu Fati, de salida, le valieron la victoria (1-2) al experimental equipo que puso en el escenario Ernesto Valverde, que ganó en el marcador y se ganó el respeto. Sabiendo sufrir y también pelear, falto a veces de intensidad pero sobrado de juego por medio de Aleñá y de descaro con los dos goleadores.

El Barça conquistó San Siro cuando menos habría que esperarlo. No necesitó a Messi para hacer callar a los críticos que le achacasen que no pusiera a los titulares porque se bastó con ese equipo B en el que hubo desajustes, cantadas y errores… Pero que, colectivamente, demostró ser más que un Inter mantenido por Lautaro y Lukaku. Y poco más. De hecho demasiado poco para aspirar a ser alguien en Europa.

Sin Messi ni Piqué… Y con Suárez, Ter Stegen, De Jong y Busquets en el banquillo, Valverde apostó por un once inédito, con hasta siete cambios respecto al partido del sábado ante el Mallorca, sorprendiendo con tres centrales y dos teóricos carrileros (Wagué y Junior) que debían estirar el campo y dando la el control del juego a Aleñá, titular por primera vez desde agosto, y el liderazgo a Griezmann, liberado lejos de la banda.

Pero al Barça le costó entrar en el partido. La fuerte salida del Inter y las dudas al cerrar por el centro de la defensa le provocaron hasta seis pérdidas de balón en apenas quince minutos, en los que solo se mostró con un disparo cruzado de Carles Pérez, asistido por Aleñá, mientras sufría de lo lindo por las imprecisiones de Umtiti y la presión a su salida de balón.

Lenglet salvó bajo palos un remate mortal de Lukaku (a quien se le había anulado un gol por fuera de juego) y el Inter se crecía en su ánimo… Hasta que, de pronto, Aleñá se proclamó dueño del balón y el Barça se hizo con el juego con una comodidad inesperada. Empezó a sufrir el Inter, a mandar el Barça y cambió todo, hasta llegar el 0-1, en un pase interior de Griezmann que tocó en el área Vidal para que lo remachase a la red Carles Pérez.

Debutante en Champions y goleador, el canterano ya se había convertido en un dolor de cabeza para la zaga local, que recibió con alivio el error garrafal de Lenglet, a la salida de un corner y que, solo ante Handanovic, hizo lo más difícil: rematar fuera.

Se gustaba el Barça y se venía abajo el Inter, incapaz de superar a Lenglet y Todibo, cuando un balón lanzado a Lautaro Martínez encendió otra vez el partido. El argentino supo aguantarlo frente a Todibo en la corona del área, lo cedió a

Lukaku y el belga soltó un remate raso y ajustado al que no llegó Neto, que había sacado antes dos remates duros, para devolver la igualada al marcador.

El equipo de Conte se marchó satisfecho al vestuario con ese gol a última hora que le despertaba el ánimo y así reapareció en la segunda mitad, decidido a esa remontada necesaria y apretando con mayor intensidad a un Barça que fue perdiendo su capacidad de mando.

Umtiti repitió los errores de la primera mitad y su nerviosismo empezó a contagiar a toda la zaga, mal posicionada y lenta en la recuperación, no logrando dar continuidad al juego en el centro del campo y ofreciendo al Inter la posibilidad de creer en la remontada, que rozó en un balón que Lukaku le robó a Todibo y salvó milagrosamente Neto, antes de que un fuera de juego, ajustado pero cierto, anulase el gol, golazo, de Lautaro que habría puesto el 2-1 en el marcador.

Cada vez más ansioso y peleando contra el reloj, el Inter se fue arriba con todo, con otro gol anulado, bien anulado, a Lukaku por fuera de juego y arrinconando cada vez más a un Barça que pagó la falta de presión y desaprovechó hasta tres contras que podrían haberle puesto por delante antes de llegarse a una dramática recta final.

Y ahí emergió la figura de Ansu Fati, sustituto de Carles Pérez y convertido en record de la historia de la Champions con el gol que le daba la victoria al Barça y enviaba al Inter a la Europa League.

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