Un 9 de junio pero de un alejado 2006 se jugaba la final de la Copa del Mundo en Alemania. Un partido impresionante entre dos potencias del fútbol. Francia llegaba con un Zinedine Zidane en año de retiro pero dando un excelente mundial, casi rozando la perfección. Una Italia que solo había recibido un gol, y fue un autogol.

El partido comenzaba con un penal sobre Malouda, cometido por Materazzi, el verdadero protagonista de esta final. Un penal, una final de Copa del Mundo, el mejor arquero del mundo por delante y el único que se atrevería a tirar un penal a lo Panenka sería Zinedine Zidane. Marca el penal y crece la leyenda del francés. Poco tardaría la ventaja gala, ya que un cabezazo del mismo que cometió el penal en el área contraría. Marco empata el partido y todo llevaría a la prórroga.

Ya en los tiempos extras, llegaba la jugada más recordada de este mundial. Zidane respondía a las provocaciones que había tenido todo el partido por parte de Materazzi. El minuto 110 determino la forma en como uno de los mejores jugadores de la historia se retiraba del fútbol. El cabezazo al pecho del defensor italiano fue la imagen con la que se recuerda la final.

En los penaltis Italia no perdonó y se llevo la copa. Una defensa como pocas logró llevar a una selección a la cima del mundo. Pero ni la victoria Azzurra pudo quitar de la mente de los aficionados al fútbol la imagen de un Zidane perdiendo los estribos.

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