Guatemala está atrapada en un círculo vicioso en el que la insuficiente inversión en la infancia provoca la transmisión de la pobreza y la desigualdad de una generación a la siguiente, frena el crecimiento económico, resultando en deterioro de la cohesión social y política.

A pesar de la estabilidad macroeconómica y un crecimiento económico, la presión fiscal del país continua alrededor del 10% del Producto Interno Bruto, PIB, por debajo del promedio de la región. La pobreza ha venido aumentando, por lo que Guatemala es considerado un país con alta desigualdad de ingresos.

La inversión pública infancia en Guatemala es de apenas el 3% del PIB (la mitad que Honduras o Costa Rica), claramente insuficiente para mejorar la salud, nutrición y educación de los niños.

Pandemia

Según un nuevo análisis de Save the Children y UNICEF revela que, a menos que se tomen medidas urgentes, el número de niños que viven en hogares pobres en los países de bajos y medianos ingresos podría aumentar un 15%, hasta alcanzar un total de 672 millones.

El aumento más considerable, de hasta un 44%, podría registrarse en los países de Europa y Asia Central, mientras que en América Latina y el Caribe podría producirse un aumento del 22%.

Carlos Carrera, representante de Unicef en Guatemala, habló en La Red sobre el estudio  que se presentará en septiembre para romper la transmisión de la pobreza en la niñez guatemalteca.

Carrera refirió que para mejorar la calidad de vida de los niños afectados por la desnutrición crónica se deben generar cambios en las personas que tienen a cargo su cuidado, por lo que también se fortalecerá la gobernanza local.

Aquí la entrevista:

 

 

 

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