El 4×100 estilos, en categoría mixta, se estrenó en los Juegos de Tokio. La primera final pasará a la historia por los resultados y también por el curioso percance que sufrió la estadounidense Lydia Jacoby, campeona olímpica del 100 braza después de desbancar a Lilly King a sus 17 años.

La bracista salió en la segunda posta del relevo estadounidense pero justo cuando se lanzó a la piscina, se le salieron los lentes al ejecutar el salto. No había margen para recuperarse ni para volvérselas a colocar. Debía nadar en esas condiciones.

Jacoby aguantó como pudo, con las gafas entre la nariz y los ojos, descolocadas. Pese a ese impedimento, su esfuezo fue titánico. Hizo su relevo en 1:05.07, solamente cinco centésimas peor que el que empleó para cerrar su participación olímpica en el relevo 4×100 estilos femenino este domingo.

Pese a ello, Estados Unidos no pasó del quinto puesto en esa final simplemente por la mala estrategia a la hora de plantear el relevo. Caeleb Dressel no logró remontar en los 100 libre el tiempo perdido anteriormente.

Da la casualidad que sus gafas rosas habían sido noticia antes. A sus 17 años, decidió seguir usando las mismas que utilizaba desde niña. Jacoby ha finalizado los Juegos con un oro y una plata al cuello en su primera experiencia olímpica. Sus marcas y su juventud le auguran un gran futuro en el ciclo hasta París 2024 y más allá.

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