Lo tenía desde julio de 2018 cuando asumió como presidente de fútbol del Dinamo Brest. Y lo usó hasta sus últimos días.

Una camioneta anfibia, el 0,5 por ciento del paquete accionario y un anillo de brillantes. Eso fue lo que recibió Diego Maradona (1960-2020) para convertirse en el CEO del fútbol de Dinamo Brest, un club bielorruso que quiso dar un golpe de efecto con la presencia del Diez allá por julio de 2018. Una aventura de las miles de aventuras del Diez.

El dueño, Alexander Nikolaevich Zaitsev, un hombre que trabajó para el Consejo de Ministros del presidente Alexander Lukashenko e hizo fuertes inversiones en el mundo árabe para convertirse en multimillonario, quería que Maradona se hiciera cargo del fútbol del Dinamo. Pero el Diez, que venía de dirigir en Dubai, duró muy poco allí. Se enamoró de la oferta para dirigir Dorados de Culiacán, en Sinaloa, y se marchó a México antes de poner en marcha el proyecto.

En Brest, lejos de enojarse, pusieron la otra mejilla y le ofrecieron que siguiera como presidente honorario. En la ex república soviética quedó la imponente camioneta anfibia, una Overcomer Hunta, una mole de fibra de vidrio capaz de surcar caminos y también de navegar. Y también, según se pudo saber, cambiaron las condiciones del contrato que había firmado por tres años y que siguió vigente hasta el día de su muerte.

Pero Diego se había enamorado del anillo. Y el anillo quedó en su dedo anular derecho. En México, en La Plata y hasta el último de sus días. Alguna vez, con su ingenio a flor de piel, comentó que «valía un departamento». Pero para el Diez adquirió otro tipo de valor.

Se sabe que Diego tenía pasión por las joyas. En los 80 todos hablaban de su aros. Y también de sus relojes que siempre usaba por partida doble, uno en cada muñeca. Este anillo, que ahora formará parte de la disputada herencia del Diez, fue su último fetiche.

Valuado en 300 mil euros, se convirtió en una de sus cábalas infaltables durante el ciclo en Gimnasia y Esgrima La Plata junto con el rosario que lo acompañaba desde el Mundial de México 1986.

«Siempre él tenía dos relojes, también anillos y anteojos. Le decían: ‘Diego, que lindo anillo’. Y él respondía: ‘¿Te gusta?, tomá’. Y se lo daba. Lo mismo hacía con sus relojes y anteojos si le pedían. Es muy generoso», contó alguna vez Pablo Velázquez, uno de los jugadores que dirigió en Gimnasia.

Ojo, el anillo bielorruso no se lo daba a nadie. Ahora formará parte de la preciada sucesión por la que pelean sus cinco hijos reconocidos y todos aquellos que reclaman su paternidad en caso de que las pruebas genéticas y la justicia les den la razón. Se estima que la fortuna de Maradona oscila entre US$50 y US$100 millones.

*Con información del Clarín.

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