El método consiste en retrasar los procesos de descomposición de un cadáver durante el mayor tiempo posible.

La muerte de Diego Armando Maradona conmovió al mundo. Mientras hay una causa judicial para determinar las circunstancias en las que murió, quedó flotanto una duda en el aire: ¿expresó realmente su deseo de ser embalsamado?

Los procesos de embalsamamiento son métodos ayudados por la química cuyo objetivo es retrasar los procesos de descomposición de los cadáveres durante el mayor tiempo posible. “Lo que se busca es frenar la fermentación bacteriana que hace que el cuerpo vaya hacia la putrefacción y se destruya”, explica a Con Bienestar un experto en tanatología.

Este proceso de putrefacción viene determinado por los factores internos del cuerpo de la persona, como las enfermedades y las características de salud que presentó en vida, y los del ambiente donde se muere, como la temperatura o la humedad.

A lo largo de la historia, se desarrollaron técnicas para conservar en buenas condiciones el cuerpo de las personas que murieron. Con el paso de los años, desde el antiguo Egipto, estos métodos evolucionaron para permitir que los restos preservaran por el mayor tiempo posible, la imagen fiel de la que tenía la persona en vida.

Se denomina “embalsamar” porque en sus orígenes se empleaban resinas o bálsamos para la conservación del cuerpo. Dos personalidades que fueron embalsamadas son el expresidente venezolano Hugo Chávez o el líder ruso Lenin.

Un rito antiguo
En la antigüedad, los egipcios llevaban a cabo este ritual para conservar el cuerpo de los faraones. Extraían el cerebro y las vísceras internas del muerto para así sacarle las bacterias internas. Esto sumado a la baja temperatura y humedad que había dentro de las pirámides hacía que el cuerpo se momificara.

El embalsamamiento se puso en práctica de manera más rigurosa en la Guerra Civil de los Estados Unidos, cuando los cuerpos se descomponían de forma acelerada por el calor. Los médicos militares implementaron esta técnica de manera científica para preservarlos y devolverlos a las familias en el mejor estado posible. Por eso, es un ritual tan arraigado en América del Norte.

“En la forma moderna, lo que se hace es inyectar al cadáver distintos productos químicos que inhiben las bacterias, como por ejemplo el formol. Con esta acción, frenás el proceso de fermentación bacteriana que lleva a la putrefacción”, indica el tanatólogo.

En la actualidad, existen dos técnicas de embalsamamiento: ligero o funerario y a largo plazo.

El método ligero o funerario es el más común y tiene como objetivo la preservación del cadáver durante el tiempo necesario para la celebración de los ritos fúnebres, con el propósito de que tenga un buen aspecto para su seres queridos y allegados.

La técnica consiste en inyectar al cuerpo una solución de formol o formalina que se diluye con agua, éter, cloroformo o alcohol. Luego, se limpia el cadáver y se envuelve con vendas empapadas en el mismo líquido y se coloca la ropa encima.

“Se puede llevar a cabo en cualquier cuerpo, pero cuanto antes mejor porque los procesos de fermentación se frenan antes. Hay casos que si están judicializados no se puede aplicar la ténica sin la autorización del juez”, consigna el experto en tanatología.

El método a largo plazo se emplea cuando es necesario que el cuerpo se conserve en períodos prolongados, por ejemplo, como mantenerlo en exposición. Tras un proceso más extenso y complejo, el cadáver se debe mantener en un ambiente regulado: ni seco para que no se evapore el alcohol ni húmedo para evitar la aparición de hongos.

El caso de Maradona es particular. Se le practicó ya autopsia, instancia que influye. Y si fue su voluntad ser embalsamado para homenajes es todavía motivo de debate.

*Con información de TN.com.ar

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