ansu fati

Diez minutos tardó Ansu Fati en demostrar que, ahora sí, su lesión es historia.

Casi once meses han pasado desde que cayó lesionado y su regreso se ha demorado mucho más de lo esperado, pero el canterano regresó al Camp Nou a lo grande, con gol y un tramo final de partido que arrancó una ovación cerrada de los aficionados.

Ansu, en ese sentido, ha movido ficha. Y ahora le toca al Barcelona hacerlo y cerrar una renovación que, en el caso de Fati, es urgente.

La entidad, si tenía alguna duda de cómo regresaría el futbolista, ha podido despejarlas todas, así que ahora toca llamar a Jorge Mendes y ponerse a trabajar, ya de forma intensa y tras las primeras tomas de contacto, para lograr un contrato a la altura de lo que significa lucir el ’10’ (y hacerlo que como lo hizo en su primera aparición) en el Barcelona.

El internacional español firmó su última renovación en diciembre de 2019 (la anterior había sido en julio de ese mismo años).

El contrato que firmó entonces se adecuaba absolutamente al momento del jugador en la entidad y en él se especificaban todas las variables relacionadas con su llegada al primer equipo.

Sin embargo, el tiempo y la ascendencia que el jugador ha ganado en la primera plantilla obligan la club a hacer un esfuerzo y revisar el texto pactado.

Desde el club aseguran que la situación económica es compleja, pero existe buena voluntad para que todas las partes acaben satisfechas.

El Barcelona tiene la posibilidad de renovar de forma unilateral al jugador dos temporadas más.

Su actual contrato finaliza el próximo 30 de junio de 2022, aunque el club ya abonó una cláusula con la que la entidad se reservaba la opción de sumar dos añosa los tres anteriores.

Las cantidades del contrato, desfasadas

Cuando firmó el contrato en diciembre de 2019, el Barcelona realizó un esfuerzo en su momento que ahora es, a todas luces, insuficiente.

Sobre todo cuando se comparan las cantidades pactadas en su día con el resto de la plantilla.

En su primera temporada, la 19-20, Ansu Fati ingresó 721.500 euros, una cifra que aumentaba hasta los 832.500 euros la siguiente campaña (la pasada, en la que el jugador estuvo gran parte de la misma lesionado).

Por último, en su tercer año de contrato, el presente, el salario del jugador asciende a 943.500 euros.

Todo ello son cifras brutas, por lo que hay que descontar impuestos. Parece evidente que un jugador que ya es una realidad y cuya proyección es aún enorme merece un contrato hoy más adecuado a su peso en el equipo.

Eso sí, las cantidades aumentan de forma considerable en los dos años opcionales que el Barça puede ejecutar tras el pago de la cláusula que le habilita para ello.

La próxima temporada cobraría 2.775.000 euros, mientras que la siguiente, la última que prevé el texto legal, alcanzaría los 3.330.000 euros.

También todas esas cantidades en bruto.

Las variables del contrato

Tan cierto es que el fijo ha quedado desfasado como que las variables que contempla el contrato mejora de forma evidente las cifras anteriores.

Por ejemplo, si el jugador disputa más del 40% de los partidos suma 111.000 euros, mientras que si disputa más de la mitad serían 222.000 y con más del 60% llegaría a los 333.000 euros. Se contabiliza como partido si disputa un mínimo de 45 minutos.

Además, también existen las primas por títulos. Por poner solo un ejemplo, el triplete, la mejor combinación posible, aportaría a las arcas del jugador 1.332.000 euros.

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