Mike y Carol Bruno hicieron todo lo posible para evitar el covid-19. Se abstuvieron de albergar las grandes y tradicionales reuniones familiares a las que estaban acostumbrados. Esta pareja se apegó a las llamadas telefónicas y las videoconferencias con la familia, aunque no vivían muy lejos.

Pero una simple visita familiar para cortarse el pelo cobró la vida de ambos.

Los Bruno estuvieron casados ​​casi seis décadas antes de fallecer por el virus, le dijo a CNN su hijo Joseph Bruno. Estos esposos de Chicago, que murieron con 10 días de diferencia, se encuentran ahora entre las más de 337.000 personas que han muerto por coronavirus en Estados Unidos.

Bruno espera que el dolor de su familia sirva como un recordatorio importante de lo fácil que puede ser contraer el covid-19, sin importar cuán seguro esté uno.

Las precauciones fracasaron

A finales de noviembre, la madre de Bruno, Carol Bruno, fue con su hija al apartamento de Joseph Bruno para que esta última le cortara el pelo a Joseph, su hermano. Antes de la visita, la hermana, que trabaja en un salón de belleza, se había sometido a una prueba de covid-19 que resultó negativa. También había estado en cuarentena durante tres o cuatro días, una señal que la familia tomó para indicar que era seguro estar cerca de ella.

Su madre, por otro lado, no había salido mucho durante la pandemia.

Durante la visita, que duró unos 40 minutos, los Bruno usaron máscaras y evitaron los abrazos, explicó Bruno. También se aseguraron de que su madre se sentara junto a las ventanas que habían abierto como precaución adicional.

Un día después de la visita, la hermana de Bruno comenzó a mostrar síntomas de covid-19. Madre e hijo comenzaron a sentirse mal poco después.

Carol Bruno, la madre, fue ingresada en el hospital el Día de Acción de Gracias, pero fue dada de alta esa semana porque su condición mejoró. Dos días después, regresó al hospital donde la conectaron a un ventilador. Luego, su esposo se enfermó.

Mike Bruno ni siquiera acompañó a su esposa e hija a ver a su hijo, pero comenzó a experimentar síntomas y fue ingresado en un hospital unas dos semanas después del Día de Acción de Gracias, según Bruno.

Un día después de que a su esposo le pusieran un ventilador, Carol falleció. Nueve días después, dos días antes de Navidad, Mike murió también.

«Creo que lo que nos da paz es saber que mi papá no sabía que mi mamá falleció», dijo Bruno a ABC7, afiliada de CNN.

Todo lo que se necesitó fue tomar una simple elección después de meses de precaución, una elección que pensaban que era segura.

«Si hubiera hecho ese sacrificio y no hubiera pasado, ya sabes, entre 30 y 40 minutos con mi mamá, todavía estarían aquí», dijo Bruno.

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