El duelo de Rafa Nadal y el joven Daniil Medvedev, de 23 años, en la final del Master 1000 de Montreal no tuvo mucha historia más allá de la apisonadora que resultó ser el tenista balear: 6-3 y 6-0. Nadal no tuvo piedad del ruso en el segundo set y le dejó con un rosco por el que peleó de principio a fin, incluyendo el penúltimo juego del partido en el que lo persiguió en el deuce en varias ocasiones hasta lograrlo. Nadal lo quiso todo ante un debutante en una final de esta categoría.

Nadal levantó los dos brazos y celebró con rabia y una sonrisa su título número 83 de su carrera y su Masters 1000 número 35 (dos más que Novak Djokovic, segundo en esta carrera). Revalida título en Canadá, donde ya ha triunfado en cinco ocasiones… Confirma sobre la pista dura de Montreal lo que viene refrendando durante esta temporada: está fuerte y es uno de los mejores ‘Rafa’ de siempre.

Rafa Nadal ganó por 6-3 y 6-0 a un rival al que no se había medido sobre una pista. Un tenista en plena evolución, instalado ya entre los diez mejores del mundo (noveno del ranking ATP), que acusó su puesta en escena por primera vez en final de una competición de este calibre y que se descompuso progresivamente. Bastó con la experiencia y la estabilidad para sacar adelante el partido y revalidar la corona en el trofeo canadiense. Nadal conservó siempre su saque. Rentabilizó la rotura obtenida al de Medvedev en el primer parcial, facilitado por dos dobles falta del ruso.

No fue rival el ruso, que se desmoronó después. Sin capacidad de reacción, errático y resignado a su suerte cayó sin remisión, hundido hasta perder una final que duró 71 minutos. Danil Medvedev, campeón en Sofía este 2019 y finalista en Washington, Barcelona y Brisbane, estuvo alejado del nivel que mostró en el torneo.

Rafael Nadal añadió Canadá al Masters 1000 de Roma y a Roland Garros, cosecha del presente ejercicio, en el que se le escapó Australia. El octogésimo tercer título en la carrera del español apuntala su puesta a punto en el recorrido hacia el Abierto de Estados Unidos, el último Grand Slam del curso y que el balear tiene entre ceja y ceja. A Cincinnati, siguiente Masters 1000, no tiene claro si irá, «lo tengo que hablar con mi equipo», comentó tras el choque.

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