El mayor desafío cae sobre los hombros de la Dirección General de Transporte (DGT) que apenas cuenta con 22 inspectores para vigilar que pilotos no abusen en el cobro del pasaje en el transporte extra urbano, además de velar porque se cumplan las medidas sanitarias por el covid – 19.

Durante la Semana Santa muchas personas eligen el servicio de transporte público, lo que representan un foco grande de contagio, sobre todo si se considera que solo dos de cada 10 unidades cumplen con las normas sanitarias impuestas por el Ministerio de Salud.

Quienes cuentan con vehículo tal vez pueden reducir la probabilidad de contagio, pero quienes utilizan el transporte público para salir a vacacionar están más expuestos, ya que en las unidades es difícil que se respete el distanciamiento social, entre otras medidas sanitarias.

Eso reflejan los datos de la Dirección General de Transporte (DGT) y la Defensoría del Usuario del Transporte Público de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH). Esta segunda institución estima que cerca del 85% de las unidades de transporte público que ya están en circulación no respetan las medidas sanitarias para frenar la pandemia.

Preocupación

Durante las inspecciones que ha hecho la Defensoría de la PDH al servicio de transporte en la última semana, han observado que no se respetan los aforos y que muchos pilotos no utilizan mascarilla, no se cumple con la toma de temperatura a los pasajeros antes de abordar la unidad y estos, en ocasiones, se retiran el cubreboca e incluso comen dentro del autobús.

Édgar Guerra, jefe de esta oficina, destaca que el problema no se da en una ruta en particular, pues han visto el mismo descuido en todas las que han supervisado desde que se reactivó el servicio de transporte público.

Por la época, se teme que este descuido se acentúe y represente un riesgo para el sistema sanitario, ya que, a pesar de que se avecina una eventual tercera ola de coronavirus, muchos guatemaltecos se olvidaron de la seriedad de la enfermedad.

“Es preocupante, porque al final las repercusiones de todas esas decisiones, que son familiares o hasta individuales, terminarán siendo colectivas, porque hay que sumar todas las consecuencias. Podrían sumar muchas más víctimas en el tema de la pandemia. Las personas deben mostrarse muy responsables en el carácter individual, para poder llevar un poco el paliativo de la situación de emergencia que ha sido indicado para todo mundo”, señaló Guerra.

Operativos conjuntos

La DGT asegura que el único problema que han detectado en las unidades de transporte extraurbano es que no se respeta el aforo.

Desde enero hasta ayer, esa dirección había impuesto 15 multas por incumplimiento de aforos; sin embargo, ante la demanda del servicio, con ocasión de la Semana Santa, los transportistas incumplen las restricciones.

Durante el mediodía de ayer se habían impuesto 10 sanciones a autobuses que llevaban más pasajeros de los permitidos en los protocolos sanitarios. Cada multa es de Q3 mil.
Héctor Ramírez, portavoz de la DGT, admitió que el número de inspectores que han efectuado es bajo, pues cuentan con 22 agentes para supervisar cerca de 20 mil unidades de transporte registradas.

Para llenar esa baja, indicó, se apoyan con otras instituciones públicas como la Dirección de Tránsito de la Policía Nacional Civil, la Unidad de Protección Vial (Provial) e incluso con el Ejército de Guatemala, lo cual les permite ejercer mayores controles en todo el país.

Aunque, según reconoce el funcionario, durante los operativos por Semana Santa han observado que los mismos pasajeros se molestan cuando se les pide que respeten las medidas sanitarias.

“Hemos visto que en dos unidades que detuvimos el Martes Santo, los usuarios se negaban a bajar, a pesar de que se les explicó que el bus había excedido su capacidad. Ellos querían continuar viajando en la unidad, pedían la sanción, pero que se les permitiera continuar el viaje. Esto no puede ser, porque no se estaría cumpliendo con el propósito de los operativos”, explica Ramírez.

Reflexión sanitaria

El médico José Ortiz, director del Observatorio Nacional de Salud, lamentó que el Gobierno no aplicara ninguna medida de restricción para Semana Santa. Según el profesional, se está apoyando la recreación y la reactivación económica, mas no al sistema de Salud, para evitar un repunte de casos.

Ortiz asegura que lo mejor es no salir de casa, pero si alguna persona ya decidió hacerlo, debe implementar una estrategia para reducir al máximo la probabilidad de contagios.

“Esta enfermedad va a quedar como una prevalente, será común y no va a desaparecer, pero considero que la gente debe hacer una reflexión para quedarse en casa. Si van a salir, que sea a espacios abiertos, con aire libre (…) Lo prudente debió haber sido que se dictara alguna medida de restricción de locomoción”, afirmó.

*Con información de Prensa Libre

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