La falsa idea de que la frontera de Estados Unidos está abierta ha llevado a que miles de personas arriesgen sus vidas por el sueño americano. Sin embargo, cada día son expulsados inmigrantes previamente detenidos por las autoridades fronterizas.

A sus 9 años, el niño guatemalteco Alexis Castañón Mejía, conoce el miedo y la desesperación de los migrantes que llegan al Río Grande.

Este niño fue parte de uno de los grupos de inmigrantes que diariamente se encuentran las autoridades fronterizas en la frontera sur de Estados Unidos. Como el resto, llegó con la ilusión de conseguir un futuro mejor.

El cambio de política inmigratoria implementado por el presidente Joe Biden ha incrementado el flujo de los que intentan llegar a Estados Unidos desde países de la región. Argumentan que huyen de la violencia, efectos de los huracanes, inseguridad y crisis económica. A su vez ha provocado el rechazo de los republicanos, que propusieron su propio plan conocido como «Dignidad».

“Cuando cruzamos el río (Grande) nos agarró migración y nos deportaron para acá y aquí dicen que aquí secuestran mucho y yo no quiero que me maten», dijo el menor Castañón Mejía.

Narró que había sido amenazado por un hombre que portaba un arma. Su testimonio no pudo ser corroborado de modo independiente.

«La verdad, yo solo un hijo tengo, y yo no quiero perder a mi hijo. No solo eso, como todos los que estamos aquí, todos tenemos necesidades de viajar por las cuales dejamos familia y muchas cosas, por la delincuencia que está en Guatemala. Por eso nosotros queremos migrar allá, pero lamentablemente no nos dejaron”, dijo Brenda Mejía, madre del menor.

*Con información de VOA

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