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domingo, mayo 22, 2022

La exitosa estrategia de vacunas de refuerzo de Israel

La tercera dosis de la vacuna contra el Covid-19 ha permitido bajar las tasas de contagios por coronavirus en Israel.

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La gente hace fila pacientemente en un centro de vacunación en Jerusalén Occidental. «Estoy acá para recibir mi tercera dosis.

Es muy importante para que Israel pueda volver a abrir», dice la estudiante Leah Powell. «Todavía es obligatorio usar mascarilla en algunos lugares, pero la normalidad parece estar regresando».

La situación parecía menos optimista en el verano boreal, cuando la variante delta empezó a propagarse velozmente.

Los contagios aumentaron en julio, y hacia mediados de septiembre los casos tocaban picos nunca antes vistos en este país. Los hospitales se llenaron de pacientes graves, incluso entre los vacunados, pero principalmente entre los jóvenes sin sus dosis.

«La principal arma que tenemos es la vacuna», dice a DW Salman Zarka, el «zar del coronavirus» en Israel, y jefe del grupo de trabajo contra la pandemia.

«Con el comienzo de la oleada de casos por la variante delta nos dimos cuenta que la gente que tenía dos dosis ya no estaba más protegida. Tuvimos que tomar una decisión rápidamente».

Esa decisión se basó en estudios que sugerían que la inmunidad disminuye después de seis meses, poniendo en especial riesgo a las personas de mayor edad, que fueron los primeros en ser vacunados en diciembre de 2020, cuando Israel comenzó su campaña, tras alcanzar un acuerdo con BioNTech/Pfizer, y también fueron los primeros en recibir una dosis de refuerzo en julio pasado.

El acuerdo permitió a Israel contar con las dosis necesarias rápidamente, al punto que, ya en marzo, instauró un «pase verde» que permitió ciertas libertades a quienes estaban vacunados. Las tasas de contagio disminuyeron rápidamente y todos respiraban con más alivio. En junio -cuando muchos países de Europa recién empezaban a vacunar con más fuerza- Israel levantó la mayoría de las restricciones, incluido el uso de mascarilla en lugares cerrados. Todo parecía volver a la normalidad.

Pero a mediados de ese mismo mes la variante delta empezó a expandirse pese a las tasas de vacunación. En agosto el gobierno ya tenía desplegada la tercera dosis y, poco a poco, empezó a vacunar a todos los mayores de 12 años.

«Tercera dosis salvó a Israel»

«No hay dudas de que la tercera dosis, el refuerzo, salvó a Israel», dice Gabriel Barbash, profesor de Epidemiología del Instituto Weizmann de Ciencias, y uno de los principales expertos en salud del país.

«Creo que la vida está volviendo a la normalidad, pero a una nueva normalidad. No vamos a dejar las mascarillas. Serán necesarias en los espacios cerrados».

Si bien las dosis de refuerzo son una «herramienta poderosa» para proteger a la comunidad, Barbash advierte que sus efectos disminuirán en algún momento, y para entonces «tendremos que estar preparados, tenemos que ser cautelosos», advierte.

La estrategia de «convivir con el COVID-19» ha funcionado. Las escuelas y la economía han permanecido abiertas, las tasas de contagio disminuyeron drásticamente, al igual que el número de pacientes críticos en hospitales.

Además de las dosis de refuerzo, el gobierno israelí reintrodujo el uso de mascarillas en lugares cerrados y reforzó su sistema de pases verdes.

Nuevas reglas

Ofer Levi saluda a los bañistas que se distraen en la piscina al aire libre que administra en la playa de Tel Aviv.

Las temperaturas agradables del otoño permiten que la ocupación de esta piscina olímpica con agua de mar sea alta.

«Creamos una especie de zona segura», explica. Para entrar al recinto hay que presentar el pase verde, que incluye el número de identificación y un código QR.

«Todos tienen el pase en sus móviles, y, si bien ha habido algún que otro inconveniente, en general la gente coopera», asegura.

«Durante la pandemia estuvimos durante meses en casa y no queremos que eso vuelva a ocurrir. Para evitarlo, haremos todo lo que sea necesario», dice Levi.

En octubre, las autoridades cancelaron el pase verde de quienes debían ponerse la tercera dosis pero no lo habían hecho.

Sin embargo, no todas las personas ni empresas cumplen los requisitos. En algunos restaurantes la gente se sienta muy cerca una de otra y en el transporte público son usuales las peleas entre pasajeros por el uso de la mascarilla.

A partir de esta semana, casi la mitad de la población israelí contará con su refuerzo.

El ministerio de Salud de Israel estima que unas 700 mil personas no han recibido ni una sola dosis.

Desafíos por venir

En estos momentos el debate que se toma el país es sobre la vacunación de los niños de entre 5 y 11 años. El miércoles 10 de noviembre en la noche, el panel de expertos aprobó la medida, y se espera que las vacunas infantiles empiecen a llegar la próxima semana.

La discusión subió tanto de tono que, durante algún tiempo, la jefa de Servicios de Salud Pública del Ministerio de Salud, la doctora Sharon Alroy-Preis, tuvo asignada una comitiva de seguridad debido a amenazas de grupos antivacunas.

Según estudios, solo el 8 por ciento de la población israelí está firmemente en contra de la vacunación, acusando que las inmunizaciones son «el resultado de intereses políticos y económicos».

Al mismo tiempo, esos estudios muestran un amplio respaldo a la imposición de restricciones a quienes aún no se vacunan.

La reapertura del aeropuerto Ben Gurión a visitantes extranjeros supone otro desafío para las autoridades.

Desde marzo de 2020 estuvo prohibido visitar Israel con fines turísticos, y esa reapertura será una prueba para el gobierno, que elaboró un plan de reglas y requisitos para el ingreso.

Israel, un laboratorio para el mundo

En los vecinos territorios ocupados palestinos, las tasas de vacunación aumentan lenta, pero constantemente.

Si bien, mientras Israel vacunaba, los palestinos carecían de dosis, ahora la Autoridad Nacional Palestina dispone de seis vacunas distintas. Algunas las compraron las autoridades, otras llegaron a través de COVAX, y otras tantas lo hicieron gracias a donaciones.

A noviembre, el 52 por ciento de la población objetivo (mayores de 16 años) en Cisjordania y Gaza había recibido al menos una dosis, según la OMS. La tercera dosis también ha sido ya administrada a un pequeño grupo.

«En Israel somos como un laboratorio para el mundo debido al ritmo de vacunación. Experimentamos la pandemia antes que Estados Unidos y Europa», dice el epidemiólogo Barbash.

En tanto, los estudios para determinar cuánto dura la inmunidad de la tercera dosis siguen su curso. Esto podría ayudar a otros países ricos a enfrentar la pandemia en los meses que vienen.

*Con información de DW

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