Las celebraciones populares de Nueva York, Sídney, Viena, Río de Janeiro y Madrid se modificaron por el coronavirus. Cancelaciones, shows sin público y con formato virtual.

¡Feliz Adiós al 2020! La catarsis para dejar atrás este año de pandemia y recibir el 2021 atraviesa a varias de las celebraciones de Año Nuevo más conocidas a nivel global. Algunas se cancelaron y otras no podrán tener público multitudinario por el recrudecimiento del COVID-19. Es por eso que apelarán a la modalidad virtual, a la transmisión por TV y a estrictos protocolos sanitarios con distanciamiento. Aquí, un repaso de cómo se modificaron los festejos en Nueva York, Sídney, Viena, Río de Janeiro y Madrid.

El Ball Drop de Times Square

En la “New Year’s Eve” (víspera de Año Nuevo) de Nueva York, este jueves no habrá más de un millón de personas en vivo para presenciar la Ball Drop Celebration en la céntrica Times Square. Desde sus casas, por TV y por streaming, podrán ver la cuenta regresiva de las 23.59, marcada por el Ball Drop: el descenso, en los 60 segundos finales del año, de la icónica bola de cristales LED de tres metros de diámetro, desde la torre One Times Square.

El cine volvió célebre a esta ceremonia, vigente desde 1907: ver caer desde lo alto a esta enorme esfera cubierta por 2688 triángulos de cristal y 672 módulos LED. Cada año, la bola se sube a las 18 y ahí arranca el show presencial, que dura seis horas y se transmite a todo el mundo, con récords siderales de rating. A las 23.59 se lanza la bola, comienza el conteo del minuto final y ¡Happy New Year! Luego el cielo neoyorquino se llena de colores por los miles y miles de objetos de cotillón que se arrojan desde los rascacielos.

En estas vísperas de 2021, Times Square estará vallada para el público general y solo habrá un número reducido de invitados especiales (con distanciamiento estricto). En cambio, el Ball Drop se podrá seguir desde la web oficial https://nye2021.com, entre otras, y también descargando en los celulares la app NYE: los usuarios podrán palpitar la cuenta regresiva, sumar sus augurios de tiempos mejores e incluso sacarse selfies para subir a las redes sociales.

La transmisión, desde las 18, incluirá shows en vivo (desde edificios lindantes) de Jennifer Lopez, Billy Porter, Cyndi Lauper, Gloria Gaynor, Jimmie Allen, Machine Gun Kelly, Anitta y Pitbull, así como saludos de diversas estrellas. Al cierre, la artista Andra Day interpretará sus éxitos “Rise Up” y “Forever Mine” y finalmente cantará “Imagine”, de John Lennon, justo antes del Ball Drop. Un mensaje de esperanza y de cambio social con vigencia absoluta en estos tiempos pandémicos.

“La NYE 2021 no estará abierta al público, pero esperamos que todos disfruten de las celebraciones virtuales de manera segura desde sus hogares”, dijeron desde la organización. Además, anticiparon que “será un evento muy diferente, que reflejará los temas, desafíos e inspiraciones de 2020. La gente de todo el mundo está lista para unirse a los neoyorquinos para darle la bienvenida al 2021 con la icónica bajada de la bola”.

Los fuegos artificiales de Sídney

A las diez de la mañana de la Argentina, los australianos ya gritaron “¡Feliz 2021!” debido a las catorce horas de diferencia. El primer festejo tradicional de fin de año se activó con los fastuosos fuegos artificiales desde la cima del puente de la bahía de Sídney, Australia, junto a la Opera House. ¿Quiénes olvidarán este famoso recibimiento de año, surcado por la pandemia?

Si en el arranque de 2020 allí habían estado millones de personas, la primera gran fiesta de bienvenida de 2021 no tuvo público masivo presente. Lo decidieron las autoridades debido al rebrote del coronavirus, aún cuando Australia presenta, al día de hoy, 28.381 casos positivos totales y 909 muertos por COVID-19.

El plan original era que asistieran a la bahía de Sídney quienes tenían reservas en hoteles, restaurantes y clubes cercanos. Es más: los miradores estratégicos de los fuegos artificiales iban a estar reservados para médicos y enfermeras que trabajaron arduamente este año. Pero el recrudecimiento global de la pandemia obligó a que este show fuera, finalmente, sin gente aglomerada.

Como cada año, el espectáculo arriba de la Opera House consistió en cuatro despliegues temáticos de pirotecnia. A las 20 (hora australiana), la Ceremonia de Fumadores Aborígenes y Reconocimiento al País; a las 21, los Fuegos Artificiales Familiares; a las 22, el Momento Especial, y a las 24 los Fuegos Artificiales de Medianoche. Y el cielo se lleno de explosiones para dejar atrás a este fatídico 2020.

Viena con valses y aplausos virtuales

Es un clásico hace 81 años. El Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena tendrá ritmo de valses con aplausos online en la mañana del 1 de enero. Las restricciones sanitarias en Austria impiden que haya público en la Sala Dorada (Goldener Saal) del Musikverein de Viena, este viernes, de 7.15 a 9.30 (hora argentina, cuatro menos que en Viena). Pero siete mil personas harán escuchar sus aplausos desde sus casas, vía Internet, y hasta podrán ver sus propias fotos subidas durante la transmisión.

Es lo que propuso Radiodifusión Austríaca (ORF): intercalar en la ceremonia, emitida por TV y por streaming, imágenes elegidas previamente de los espectadores. Deberán registrarse en la web www.mynewyearsconcert.com para recibir un link de acceso -apto para todo tipo de dispositivos- y, mientras escuchan el Concierto de Año Nuevo, con sus micrófonos encendidos harán resonar sus aplausos en la Sala Dorada de Viena.

“Tocaremos este año dando un mensaje de esperanza”, anunció este martes el director Riccardo Muti, de 79 años, al frente por sexta vez del Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica en la también llamada Sala Grande (Große Saal). El programa iniciará con la “Marcha de la opereta Fatinitza”, de Franz von Suppè; sonarán valses y polcas de Johann y Josef Strauss (muchos de ellos, allí por primera vez) y entre los bises se oirá la “Marcha Radetzky”, de Johann Strauss padre, y el legendario “El Danubio Azul”, de Johann Strauss hijo.

A la par, cuatro parejas habrán grabado los dos números de ballets con distanciamiento, en exteriores, coreografiados por el español José Carlos Martínez: la polca francesa “Margherita”, de Josef Strauss, desde la Looshaus -en el centro vienés- y el vals “Voces de primavera” de Johann Strauss hijo, desde el Palacio Jardín Liechtenstein. Y se sucederán imágenes de toda Viena para soñar con estar allí una vez pase la pandemia.

Río de Janeiro sin Réveillon

En un principio se planeaba que la Réveillon, la fiesta de fin de año con fuegos artificiales y música en la playa de Copacabana, Río de Janeiro, mutara a una versión reducida: sin público y solo para verla por TV. En el inicio de 2020 había sido récord, con casi tres millones de personas.

Pero el recrudecimiento de la pandemia en Brasil (con 7,62 millones de casos y 194 mil muertes) determinó que la Réveillon se cancelara en forma total, al igual que el Carnaval de febrero. Así que no habrá festejos, música, tragos y fuegos artificiales en Copacabana.

“Aunque la fiesta había sido proyectada en un nuevo formato, la Alcaldía opta por cancelar el evento por respeto a todas las víctimas y para favorecer la seguridad de todos”, comunicó días atrás el alcalde Marcelo Crivella. Con 17 millones de habitantes, el estado de Río de Janeiro acumula hoy la mayor tasa de muertes por coronavirus en Brasil: 138 cada cien mil habitantes y 25 mil víctimas fatales.

Sin medir riesgos, este martes cuarenta fieles de las creencias afrobrasileñas en Río, como los umbanda y el candomblé, rindieron un homenaje a Iemanjá, la diosa de las aguas. Se concentraron para juntar ofrendas y flores en el Mercadao de Madureira, un centro comercial de la zona norte. También soltaron decenas de globos azules en homenaje a las víctimas de la pandemia. Fue novedoso ver a los pais-de-santo y mães-de-santo (sacerdotes y sacerdotisas) con tapabocas.

Luego fueron a la playa de Copacabana. Eran algo más de diez personas, de blanco (como siempre) y con sus adornos distintivos: bajaron de cinco autos las ofrendas y las flores, y las dejaron arrastrarse con las olas en honor a Iemanjá. Tuvieron cautela en no armar un templo en la playa para evitar aglomeraciones. Tampoco cantaron himnos religiosos con sus instrumentos musicales ni desplegaron sus bailes rituales típicos.

La Puerta del Sol de Madrid y las 12 uvas

La segunda ola de coronavirus trajo números muy tristes al fin de año español. Este 31 de diciembre se registraron, en total, 51 mil muertos y 1,91 millones de contagios totales. Madrid, por ejemplo, tuvo este último día 3782 nuevos casos y 74 nuevas muertes. Es el distrito más golpeado de toda España.

Por eso las autoridades de Salud del gobierno regional de Madrid dispusieron suspender su festejo mítico de Nochevieja: la esperada reunión de una multitud en la Puerta del Sol para comer las famosas 12 uvas de la suerte (una por cada mes del Año Nuevo) al son de las campanadas que suenan desde el reloj de la Real Casa de Correos.

En sintonía se prohibieron las aglomeraciones en plazas y vías públicas de toda la región. Las tradicionales campanadas solo se podrán seguir por televisión.

Sin embargo, Madrid tendrá su legendario Concierto de Año Nuevo, el cual emula al de Viena. Por primera vez será en el Gran Teatro Bankia Príncipe Pío, una exestación abandonada reconvertida en un gran escenario con programación presencial bajo protocolos sanitarios. Por eso en vez de una sola función habrá tres: el viernes 1 a las 18 y a las 20.30 (horas de Madrid, cuatro por delante de Argentina), y el sábado a las 13.

La Orquesta Sinfónica de Bankia abordará clásicos austríacos, entre valses y polcas de la familia Strauss (”El Danubio Azul”, la “Marcha Radetzky”, etc.), la “Danza Húngara n° 5″, de Johannes Brahms, y pasajes de la ópera “Carmen”, de Georges Bizet.

*Con información de TN.ar

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