Por primera vez en dos décadas de trayectoria, Tom Brady jugó todo el partido y no fue el líder en pases de touchdown de los Patriots en un partido. Tan solo la más reciente muestra del estancamiento en la ofensiva de New England.

Inadmisible para alguien de la categoría de Brady, en especial cuando la defensiva de los Pats está mostrando un nivel muy superior al de su ataque.

“Es sólo frustración con la ofensiva, intentamos hacer el trabajo. Me alegra que hayamos ganado fuera de casa, pero al mismo tiempo me hubiera gustado que anotáramos más puntos”, dijo el quarterback un día después del triunfo 17-10 sobre los Eagles. “Debemos encontrar la manera de arreglar nuestros problemas lo mejor que podamos”.

No es común que Brady admita esta clase de problemas, pero el momento en que se presenta la llamada de atención no puede ser más oportuno. Con récord de 9-1 y de cara al tramo más difícil de su calendario ─Dallas, en Houston y Kansas City─, es evidente que New England ha encontrado caminos a la victoria, pero necesitarán más que los 21.3 puntos que promedian en sus últimos tres compromisos para mantener el primer lugar en la siembra a playoffs por la Conferencia Americana.

“Me gustaría que jugáramos mejor a la ofensiva”, reconoció. “Debemos hacerlo. No creo que se trate de hablar al respecto. Se trata de hacerlo e intentar lo mejor posible por trabajar con nuestra ofensiva y ver si podemos ser más productivos y anotar más puntos”.

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