Luego de permanecer por meses en la opinión pública –y no precisamente por su desempeño dentro del emparrillado–, Antonio Brown pone los reflectores nuevamente sobre sí. En esta ocasión se trata de un llamado a sus últimos empleadores: New England Patriots, quienes “aún tienen que pagarme, podrían dejar ganármelo [jugando]”, expresó el receptor en un mensaje enviado esta mañana a través de una transmisión en vivo en Instragram.

“Díganles que me llamen”, añadió Brown a sus seguidores para hacerles saber que está dispuesto a continuar con su carrera de receptor en la liga.

Antonio Brown fue traspasado de Pittsburgh a Oakland durante la temporada baja. Después de un verano lleno de inactividad y solamente dedicarse a sabotear su estadía con Raiders, el que fuera receptor estelar de Ben Roethlisberger fue cortado del equipo californiano dos días antes de que diera inicio la temporada número 100 de la NFL.

Los altercados en Oakland fueron el sello de la pretemporada, eclipsando los mismos partidos durante ese tiempo. Las quemaduras en los pies por entrar a la cámara criogénica sin protección necesaria, las amenazas de retirarse si no lo dejaban usar un casco prohibido por la liga y el altercado con el GM de Raiders Mike Mayock le dieron un pase automático al desempleo sin indemnización alguna.

En todos los programas de TV o radio se hablaba de Antonio Brown, quien inmediatamente después de dejar el Hoyo Negro firmó con los actuales campeones de la liga un contrato que le garantizaba 9 millones de dólares para la actual temporada y que le daba la posibilidad de que dicha cantidad se extendiera a 15 millones.

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