Los Angeles Lakers vuelven a reinar en solitario la NBA más de un lustro después de su última aparición en los playoffs tras ganar en Chicago con una gran remontada a caballo entre el tercer y cuarto periodo. La franquicia angelina ha ganado seis de los siete partidos (los últimos tres fuera de casa) que ha disputado hasta la fecha. Su única derrota llegó en la jornada inaugural en el Staples Center frente a los Clippers. Miami Heat, el único que tenía la opción de seguir el ritmo de Vogel y sus chicos esta madrugada, cayó en Denver contra los Nuggets y presenta un balance 5-2.

Los Lakers, nueve años después de su último anillo, el 16ª en la historia de la franquicia, han regresado definitivamente a la élite tras arrastrarse durante las últimas temporadas en una NBA que les había despreciado. La historia no gana campeonatos, solo da un respeto que desparece sin miramientos si no ganas. Simplemente te extingues. Y ese era el mal que azotaba con virulencia a los angelinos en una etapa gris, la peor de la franquicia, que comenzó a disiparse con la llegada de LeBron el pasado curso y que las lesiones aplazaron. Sin embargo, ahora el viento sopla mucho más fuerte a favor.

El partido de LeBron James

Con un James excelso en este comienzo de campaña y la calidad incuestionable de Anthony Davis, los de púrpura y oro han recuperado la sonrisa… y la confianza. Ambos son un martillo pilón en ataque. Forman una ofensiva terrible. Sin embargo, la defensa es el gran argumento para Vogel en este arranque de temporada: los Lakers presentan el segundo mejor rating defensivo (puntos recibidos cada 100 posesiones) con 97,4. En dos partidos han recibido menos de 100 tantos y uno, menos de 90. Unas cifras obtenidas con jugadores recuperados para la causa como Dwight Howard. El pívot más humilde, más consciente del momento que atraviesa su carrera (“mi ego ha muerto”, manifestó hace unas semanas) lleva un curso notable. Y en el encuentro de Chicago fue vital para que los Lakers ejecutaran la remontada.

A falta de 6:40 para cerrar el tercer cuarto, los Bulls se encontraban 18 puntos arriba (80-62). Cinco después solo 10 (88-78). En el 9:00, el equipo de Boylen ya había perdido toda su renta: 93-94. Con James en el banquillo, Howard, Kuzma (11 de sus 15 puntos llegaron en el periodo final) y Cook (17, 2 de 3 en triples) fueron comiendo terreno a Chicago, que ha pasado de candidato al playoff por el Este a un conjunto endeble y muy cercano a la explosión interna. Markkanen no termina de consolidarse como estrella y Coby White aún es muy novato para coger las riendas de los Bulls. Zach LaVine hace puntos, pero Satoransky no muestra el nivel que dejó a todos boquiabiertos durante el Mundial de China.

El 93-94 dio paso al 97-107 ya con LeBron en pista. James mantuvo a los Lakers en el encuentro. Los latigazos constantes de los Bulls, eran contestados por el Rey, que cerró el duelo con 30 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias. Es su tercer triple-doble de la temporada y el tercero seguido: es el más viejo en la historia de la NBA en conseguirlo con sus 34 años y 310 días (el siguiente es Jason Kidd). Desde Magic Johnson hace 32 años nadie en los Lakers había enlazado una racha tan larga promediando dobles dígitos en tres apartados estadísticos diferentes. El mítico base llegó a los cuatro consecutivos. Una nueva hazaña para James, que en su temporada número 17 en la NBA, está cada día más joven. Y los Lakers lo agradecen. De nuevo tienen un líder. De nuevo dominan la NBA.

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