Los Denver Nuggets, con dos estrellas en pleno fulgor, Nikola Jokic y Jamal Murray, y una formidable labor de equipo, causaron sensación y remacharon a los Clippers con una paliza en el séptimo y definitivo partido de la semifinal de la Conferencia Oeste (89-104). El equipo de Colorado marcó diferencias abismales y se impuso con una autoridad inesperada a un rival cada vez más hundido y preso de la impotencia, que perdió una ocasión única de clasificarse por primera vez en su historia para la final de Conferencia.

Los Nuggets remontaron así la serie, en la que llegaron a estar en desventaja por 3-1. La levantó también a base de remontadas en cada uno de los marcadores de las tres citas que forzó ante la desesperación de unos Clippers a los que, partir del quinto partido, les bastaba con una victoria para zanjar el asunto. Pero los Nuggets mantuvieron la fe, mejoraron su juego y levantaron 16 puntos de desventaja en ese quinto encuentro, 19 en el sexto y 12 en el séptimo. Era la segunda vez que remontaban un 3-1 adverso en los playoffs. Lo habían conseguido igualmente en la primera ronda de la Conferencia, ante Utah. Se convirtieron así en el primer equipo en la historia de la NBA que remonta dos veces un 3-1 en una misma edición de los playoffs.

La euforia en Denver fue directamente proporcional a la decepción en los Clippers. El equipo dirigido por Doc Rivers se reforzó esta temporada con la llegada de Kawhi Leonard, el flamante campeón y MVP de las finales hace poco más de un año con los Raptors, y de Paul George, uno de los mejores jugadores del campeonato, procedente de Oklahoma City. Los Clippers respondieron a lo esperado en la fase regular, en la que sumaron 49 triunfos, solo superados en el Oeste por los Lakers. Se esperaba que los Clippers llegaran por primera vez a la final de la Conferencia y que en ella se disputara por primera vez también un derbi entre los dos equipos de Los Ángeles, inédito en los playoffs.

No habrá final californiana en el Oeste porque los Nuggets mantuvieron la fe en los peores momentos y, partido a partido, fueron minando la moral y las fuerzas de los Clippers. Nikola Jokic se superó si cabe en cada uno de los partidos y aunque en el séptimo quedó lejos de sus 34 puntos del sexto, marcó igualmente diferencias. Pese a que falló los cuatro triples que lanzó, sumó un triple doble con 16 puntos, 22 rebotes y 13 asistencias, además de dos robos de balón y tres tapones. El peso ofensivo lo llevó el base Jamal Murray con seis triples y 40 puntos, imparable para Beverley, Leonard, George, cuantos se turnaron en el intento de frenarle.

Los Clippers llegaron a dominar por 12 puntos en la primera parte, pero los Nuggets, ya antes del descanso, redujeron la brecha en el marcador a la mínima expresión. En el inicio de la segunda parte, los triples de Grant, Millsap y Murray pusieron por delante a su equipo. Los Clippers se fueron hundiendo si posibilidad de agarrarse a Kawhi Leonard, desacertado como pocas veces, con 6 aciertos en 22 tiros de campo. Sumó 14 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias Tampoco Paul George salió al rescate. Se quedó en 10 puntos y 4 rebotes. Los Clippers solo anotaron 9 de los 35 triples que lanzaron (25%) y capturaron 16 rebotes menos que su rival.

El último cuarto fue un paseo para los Nuggets, el equipo que dirige Mike Malone y que cuenta como entrenador ayudante con el español Jordi Fernández. Los Nuggets, que nunca han disputado la final de la NBA, se clasifican por sexta ocasión para las finales de la Conferencia. La última ocasión que lo consiguieron fue en 2009 con George Karl como entrenador y con un equipo en el que destacaban Carmelo Anthony, Billups, Kenyon Martin, Nene Hilario y JR Smith.

Los Clippers, por el contrario, acentúan su condición de equipo subalterno. Las expectativas frustradas esta temporada se añaden a las de épocas anteriores todavía mucho más difíciles. No aprovecharon el privilegio de elegir a tres números uno del draft en los últimos 31 años, Danny Manning (1988), Michael Olowokandi (1998) y Blake Griffin (2009), números dos como Danny Ferry (1989), Antonio McDyess (1995) y Tyson Chandler (2001), y tampoco haber contado con figuras como Chris Paul, DeAndre Jordan o Elton Brand.

Para colmo de males, su dueño desde 1981, Donald Sterling, fue expulsado de la NBA por los comentarios racistas que le hizo a su novia Vanesa Stiviano en abril de 2014. Sin embargo, el bochorno y la crisis por el delirio de su propietario, pudo constituir el punto de inflexión en la tormentosa historia del club. Tras el escándalo, Steve Ballmer, exdirector ejecutivo de Microsoft, llegó a un acuerdo para comprar la franquicia por 2.000 millones de dólares, unos 1.790 millones de euros.

Los resultados de las nuevas directrices de Steve Ballmer no fueron inmediatos. Al contrario. Tuvo que afrontar de nuevo episodios vergonzosos como el que protagonizó Blake Griffin al agredir a un encargado de material del equipo, en un restaurante de Toronto, en enero de 2016. Griffin ya había sido acusado de otro incidente por golpear a un hombre en un club nocturno de Las Vegas en 2014. Ni Chris Paul ni Blake Griffin se encontraban a gusto en los Clippers. El primero fue traspasado a Houston en junio de 2017; el segundo, a Detroit, en enero de 2018; y al final de esa temporada, DeAndre Jordan fue enviado a Dallas.

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