Nairo Quintana conquistó la etapa reina del Tour de Francia para resarcirse de una edición que se le puso muy cuesta arriba por las caídas y la falta de fuerzas en los Pirineos. El colombiano logró estrenar su casillero y el del Movistar Teampara colocarse séptimo de la general, que sigue liderada por un Alaphilippe que aguantó el primer gran combate.

Llegó la primera parada del tríptico montañoso con una etapa reina cuyo perfil daba vértigo. Sin embargo, en el Tour más abierto de los últimos años el control de las fuerzas es tan brutal que ninguno quiso jugársela en un escenario que era ideal para poner patas arriba la carrera. No quisieron y esa falta de ambición fue aprovechada por la escapada del día, donde se metió Nairo Quintana. El colombiano jugó bien sus cartas. Tenía plena libertad para manejarse en cabeza de carrera porque en el pelotón no se inquietaron. De hecho, el que casi arruina su fiesta fue su propio equipo.

Sucedió en el Izoard, cuando el Deceuninck terminó de reventar y dejó sólo ante el peligro a Alaphilippe. Todo en bandeja para sus rivales, que no supieron o no quisieron verlo. Entonces, de manera incomprensible, el Movistar Team se puso a tirar con fuerza de la mano de Marc Soler. Delante, Quintana llegaba a contar con ocho minutos, pero esa ventaja fue reducida por sus compañeros de equipo. Casi tres minutos lograron arañar a la escapada, algo que hacía presagiar el ataque de Landa. Pero nunca llegó. El vasco no arrancó y entonces el equipo decidió levantar el pie del pedal para desconcierto del resto de ‘gallos’.

Alaphilippe, que por momentos vio acercarse en la clasificación a Nairo, no podía estar más contento con la situación: aguantaba con los mejores y, pese a no tener equipo, le hacían la carrera para controlar a los de delante. Pero la situación dio un cambio brusco en el Galibier (HC), donde Quintana se fue en solitario con gran fuerza. El Ineos era entonces el que tomaba el mando en el reducido pelotón, lo que ponía contra las cuerdas a Alaphilippe. El líder sufrió, pero sólo en las últimas rampas del puerto, cuando Bernal atacó con fuerza y le siguió Thomas. Al colombiano no lo pudieron neutralizar, pero sí al galés, gracias al trabajo de Pinot. Para entonces, Nairo ya iba para abajo, lanzado hacia el triunfo y haciendo imposible la caza para Bardet, que se desesperó al llevar siempre a rueda a Lutsenko.

En el descenso Alaphilippe, que bajó a tumba abierta, conectó con sus rivales y todavía le sobraron fuerzas para irse por delante, pero ya lejos de Bernal. El del Ineos logró arañar 32″ a sus rivales de la general, donde se sitúa como segundo y gran amenaza para Alaphilippe. El francés está a dos etapas de coronarse en París. Sólo dos días, pero los más duros por recorrido y por desgaste acumulado. Quintana pasa a Landa en la tabla y se autoproclama de nuevo como jefe de filas del Movistar Team con la ambición de meterse en el podio de este igualado Tour. Este viernes, segundo combate.

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