Rafa Nadal venció a Nick Kyrgios en la segunda ronda de Wimbledonen un partido que empezó dominando con claridad, pero que se le fue complicando conforme el australiano, tan volátil como brillante, se centró en jugar y no en protestar al juez de silla. Cuando eso sucedió, el duelo se igualó y ambos jugadores regalaron un gran espectáculo en la psita central que terminó con victoria para el español por 6-3, 3-6, 7-6, 7-6. Su siguiente rival será Jo-Wilfried Tsonga.

«Me da igual lo que haga y lo que quiera de su vida, no me molesta que haga lo que le apetezca», había dicho Nadal antes del partido. Pero no es fácil abstraerse del ‘show’ del australiano, con esos saques de cuchara y sus continuas protestas al juez de silla. Contra Kyrgios, puede que incluso más que contra otros tenistas, es muy importante mantener la calma y estar centrado. Nadal lo consiguió y acabó llevándose el triunfo.

Nick Kyrgios en un momento de su partido contra Rafa Nadal en Wimbledon. (Reuters)

Empezó muy bien, rompiendo el servicio de su rival y encarrilando el primer set. En la segunda manga se descentró tras una decisión del juez de silla muy protestada por Kyrgios, como reconoció en la entrevista pospartido. El australiano lo aprovechó para igualar el duelo y a partir de ahí creció para igualar el nivel de Nadal. Kyrgios creció en el partido a partir de la segunda manga y en la tercera y la cuarta mostró su mejor nivel en mucho tiempo, ese que de mantenerlo en el tiempo podría asegurarle un puesto entre los diez primeros de la clasificación de la ATP.

Los dos últimos sets fueron muy igualados y solo se decidieron en el ‘tie-break’, donde Nadal fue muy superior. El tenista español disminuyó al mínimo sus errores mientras que Kyrgios cometió todos los que había evitado antes. En el último ‘tie-break’, el australiano falló golpes muy fáciles, como un remate en la red. A la hora de la verdad, la solidez de Nadal se impuso a la irregularidad de Kyrgios.

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