Mourinho regresa por primera vez a Old Trafford desde su cese en diciembre de 2018. Ahora a cargo del Tottenham, el portugués no quiso alimentar el morbo que suscita esta cita: “En mi oficina tengo fotografías de mi época en Manchester. No soy enemigo o un villano del United pero soy el entrenador que intentará ganar mañana. No tengo quejas de mi paso allí. Gané, perdí y aprendí”, reflexionó en la previa de una velada especial en la que se reencontrará con viejos amigos.

Durante el choque, sin embargo, Mourinho no atiende a sentimientos mezclados: “Espero un buen recibimiento pero entiendo que la gente apoye al United y a Solskjaer, como es lógico”, apuntó el luso, a quien se le ve con otro posado ante las cámaras. Más relajado, asegura sentirse feliz en White Hart Lane: “No puedo esconder que estoy contento. Una de las razones por las que vine fue la visión y la ambición de Levy, que quiere hacer aún más grande al Tottenham”, comentó.

Para ello quiere recuperar la mejor versión de hombres como Dele Alli, que parece otro desde su llegada: “Tiene el talento, la edad idónea y la experiencia al más alto nivel para ser quien quiera. Aunque esa teoría sirve para cualquiera”, reivindicó Mourinho, que aprovechó para felicitar a Son por su designación como mejor jugador de Asia: “Estoy enamorado de este chico. Imagino que la gente que le conoce desde hace años es consciente de lo fantástico que es”, agregó.

Sobre el futuro de Eriksen, en cambio, fue mucho más reservado. El danés acaba contrato a final de temporada y sigue siendo una incógnita saber si seguirá o no en el club: “Si os dijera que no he hablado con Levy sobre su situación o la de Vertonghen o Alderweireld estaría mintiendo. Pero no voy a valorarlo con la prensa”, concluyó Mourinho, que se sabe centro de atención en su vuelta a Old Trafford. El United es una buena piedra de toque para calibrar el nivel de este Tottenham.

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