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El caso de Leo Messi es uno de los más curiosos en la historia reciente de los ‘Clásicos’. Se estrenó como goleador frente a los blancos anotando tres goles en el empate a tres del Camp Nou, en la temporada 2007. Ese fue el primer ‘hat-trick’ del argentino con el primer equipo y, desde entonces, se convirtió en una auténtica pesadilla para el Real Madrid.

Le ha hecho muchos goles al conjunto madridista (el que más). Tantos que en 2014, la última vez que vio puerta en el Clásico, superó a Alfredo Di Stéfano como el jugador con más goles en la historia del Madrid-Barça con 21 dianas.

Muchas han sido las exhibiciones de La Pulga pero destacan dos por encima del resto. La primera fue en 2009, con un Real Madrid entrenado por Juande Ramos persiguiendo el liderato de los culés. Guardiola puso a Messi en el centro, que hizo dos goles en la que seguramente sea la derrota más dolorosa de la historia de la parroquia blanca, el 2-6.

La segunda fue dos temporadas después, en 2011, con las semifinales de la Champions League en juego y de nuevo el Bernabéu como escenario. Leo Messi hizo dos tantos para solventar la eliminatoria y poner pie y medio en Wembley, donde el Barcelona acabaría alzando su cuarta Liga de Campeones frente al Manchester United.

Pero lo sorprendente es la sequía de Leo Messi en los últimos partidos con su ‘enemigo íntimo’. El delantero argentino acumula seis encuentros sin ver puerta, algo que no consigue desde la temporada 2014. Ese día hizo un triplete en el feudo blanco, con dos de los goles desde los once metro en el triunfo por 3-4 de los blaugrana.

Este Clásico será una oportunidad de oro para acabar con su particular sequía y, de paso, meter de nuevo al Barcelona en la pelea por llevarse la Liga.


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