El destino final de Jeremy Lin este verano no es la NBA, donde ha intentado apurar todas las opciones pese a que las señales le avisaban de que se quedaba sin sitio. Toronto Raptors, el equipo al que llegó procedente de Atlanta Hawks en mitad de la temporada para reforzar la posición de base, no renovó su contrato y ningún otro equipo de la gran liga norteamericana le ha ofrecido tampoco uno nuevo, por lo que se vio obligado a mirar otras opciones menos apetecibles en un principio.

Rechazó una oferta del CSKA, que se decidió por Ron Baker y Mike James para suplir las bajas de Sergio Rodríguez y Nando de Colo e intentar seguir en lo más alto del baloncesto europeo. Sabía que la NBA le estaba «dando la espalda», como confesaba él mismo en una conferencia a lágrima viva, y así se ha terminado confirmando.

Creía que tenía opciones de seguir en Norteamérica pese a que una lesión grave en 2017 le había dejado ya en una posición de desventaja frente a otros que tienen su mismo rol: el de suplente de garantías. Su esperanza, una vez más, truncada.

Lin ya había declarado públicamente que le gustaría jugar en China al menos una temporada de su carrera profesional. Quizás esperaba que fuera en otro momento, más adelante, pero será ahora: ha fichado por los Ducks de Pekín. Allí va a ser compañero de otros dos trotamundos ex de la NBA: Justin Hamilton, que también pasó por el Valencia, y Ekpe Udoh, conocido por su estancia en el Fenerbahçe. Los Ducks se quedaron la temporada pasada en cuartos de final de la liga china, la CBA, después de quedar sextos en la fase regular.

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