En Guatemala se quintuplicaron en 2018 los asesinatos de personas por defender su territorio y el medio ambiente, según un informe de Global Witness.

En ese país los asesinatos fueron de tres en 2017 a 16 en 2018 lo que, considerando los asesinatos per cápita, lo convierte en el país más peligroso en 2018.

En total en el mundo, 164 personas defensoras de la tierra y el medio ambiente fueron asesinadas. Otros fueron atacados o encarcelados.

El texto titulado: «¿Enemigos del Estado?», ofrece detalles acerca de cómo los gobiernos y las empresas silencian a las personas que defienden sus espacios y la naturaleza que les rodea.

Explica que más de tres personas fueron asesinadas cada semana durante 2018, e innumerables más fueron criminalizadas por proteger su espacio físico y la naturaleza circundante.

«Durante el 2018, en Guatemala se registró el aumento más fuerte de asesinatos, los cuales básicamente se quintuplicaron, convirtiéndolo en el país más letal en términos de asesinatos per cápita», expresó el informe de la organización fundada en 1993.

Más de la mitad de los asesinatos ocurridos en 2018 ocurrieron en América Latina. Desde que Global Witness comenzó a publicar datos sobre asesinatos en 2012, este ha sido el continente más afectado de manera constante.

En Colombia fueron asesinadas 24 personas, en Brasil 20 y 16 en Guatemala, según el reporte.

En la región también hubo 14 muertos en México, en Honduras 4, tres en Venezuela y dos asesinados en Chile.

Las bases del grupo emisor del informe indican que se basan en proteger «los derechos humanos y el medio ambiente al enfrentar sin miedo la corrupción y desafiando los sistemas que la permiten».

El texto indica que las muertes se produjeron mediante ataques motivados por sectores destructivos, como minería, industria maderera y agroindustria.

Además revela «cómo innumerables personas fueron amenazadas, detenidas o encarceladas por atreverse a enfrentar a gobiernos o empresas, que buscaban obtener ganancias a costa de sus tierras».

La mayoría de las víctimas, -indica el reporte-, han sido personas que han buscado cuidar sus hogares y formas de vida, y de paso, defender el planeta.

«Dicen que somos terroristas, delincuentes, asesinos y que tenemos grupos armados aquí; pero en realidad sólo nos están matando», dijo Joel Raymundo, integrante del movimiento “Resistencia Pacífica de la Microrregión de Ixquisis”, citado en el texto.

Cifras conservadoras

El propio informe admite que es probable que las cifras publicadas sean «menores a las reales», debido en parte, a que «muchos asesinatos no son documentados».

«Las historias que se relatan muestran la forma en que la creciente demanda por la tierra, como respuesta a la demanda de los consumidores, está generando violencia letal en todo el mundo», dice el reporte.

A nivel global, este año el mayor número de asesinatos se registró en Filipinas, donde fueron asesinadas por lo menos 30 personas por este motivo.

La minería y el agua cobran vidas

El peor sector fue el de la minería, que causó 43 muertes, aunque también aumentaron las muertes relacionadas con conflictos por fuentes de agua. Continuaron los ataques motivados por la agroindustria, la industria maderera y los proyectos hidroeléctricos.

«Los grupos de seguridad privados, las fuerzas estatales y los sicarios son sospechosos de llevar a cabo los asesinatos, a veces actuando de forma conjunta», dice el informe.

Expresa además que la violencia letal es tan sólo la más visible de la infinidad de amenazas que enfrentan las personas defensoras.

«En todos los continentes, los gobiernos y las empresas están usando a los tribunales y a los sistemas judiciales de los países como instrumentos de opresión contra quienes representen una amenaza a su poder y a sus intereses», explica el texto.

Algunos de los más críticos ejemplos muestran que algunos gobiernos están clasificando a las personas defensoras como terroristas o enemigas del Estado, como en el caso de los nueve ambientalistas encarcelados en Irán, acusados de espionaje.

«Al criminalizar a las personas defensoras de esta manera, hacen que los ataques en su contra parezcan legítimos, lo cual los acrecienta. Esta tendencia se presenta en todo el mundo, impulsada por políticos populistas que están eliminando todas las salvaguardas ambientales, cuando más las necesitamos», dice Global Witness.

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