El sorteo de la tercera fase de eliminación de la Copa del Rey tuvo la sorpresa de que a dos de los equipos más humildes del certamen les tocaron nada más y nada menos que Barcelona y Real Madrid como rivales.

Primero, la Union Deportiva Ibiza se enfrentará al conjunto catalán, en lo que será el segundo partido al mando del entrenador Quique Setién. El equipo de la ciudad balnearia -que milita en el Grupo I de la Segunda División B de España- viene de eliminar por penales al Albacete, conjunto de la Segunda División. Ahora, tendrán el gran desafío de enfrentarse al equipo de Lionel Messi y compañía. Amadeo Salvo, presidente del Ibiza, se refirió al emparejamiento y mostró su confianza plena en el sorteo: «Está siendo una semana redonda: le ganamos al Pontevedra, eliminamos al Albacete y ahora, al Barsa».

Real Madrid, por su parte, tendrá como rival a Unionistas de Salamanca, un equipo que también milita en la Segunda División B, aunque en el Grupo II. Lejos de ponerse tristes por tener que enfrentar al poderoso equipo de la capital española, en Salamanca se festejó el emparejamiento como un campeonato, con abrazos, cantos y sonrisas por doquier. Es que, tanto para Unionistas como para Ibiza, enfrentar a semejantes equipos no sólo se presenta como un desafío deportivo, sino también como un potencial beneficio económico en cuanto a venta de entradas y márketing.

La historia de Unionistas, por su parte, es bastante curiosa. Surgido como un equipo organizado por los fanáticos de la Unión Deportiva Salamanca que se oponían a la refundación encabezada por el empresario Juan José Hidalgo tras su disolución en 2013, han logrado en siete años instalarse en la Segunda División B y ahora tendrán el desafío de enfrentarse al Real Madrid en el torneo.

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