El serbio de 2,13 metros es, con 19 años y 103 días, el más joven de la Liga, a la que llegó tras jugar sólo 7:40 minutos en la Euroliga.

Aleksej Pokusevski decidió presentarse al draft pese a haber jugado sólo tres partidos y 7:40 minutos en la Euroliga con el Olympiacos, club al que llegó en 2017 para formar parte del equipo júnior.

Con una evidente falta de experiencia al máximo nivel, se la jugó. Y la apuesta le está saliendo bien. Los Wolves le seleccionaron en el puesto 17 pero a los dos días le traspasaron a los Thunder dentro de una operación a tres bandas en la que también estuvo inmerso Ricky Rubio. Recalar en una franquicia sin aspiraciones y en reconstrucción le ha venido de maravilla.

El serbio de 2,13 metros es el jugador más joven de la NBA en la actualidad. Pero con 19 años y 103 días ya ha mostrado al planeta baloncesto que se trata de alguien especial.

En los 31 encuentros que ha disputado tiene medias de 7,8 puntos, 4,8 rebotes y 2,0 asistencias en 23,9 minutos. Su explosión ha llegado en los últimos cinco encuentros, en los que promedia 18,6 puntos con un sensacional 46,2% desde el triple.

En el último choque ante los Hornets, Pokusevski batió su tope anotador en la Liga con 25 puntos.

En el primer cuarto ya llevaba 12. Al final añadió nueve rebotes y cuatro asistencias. Pero destacó especialmente desde el arco. Hizo 7/11.

Es el récord de triples de la franquicia de Oklahoma para un menor de 20 años y, según datos de NBA.com, en la historia de la competición, a su edad, sólo lo habían hecho otros cuatro jugadores: Coby White, Anfernee Simmons, LaMelo Ball y un tal Luka Doncic.

Al jugador serbio, eso sí, no le acompañan los resultados de su equipo. En esos cinco partidos en los que él ha destacado los Thunder han perdido por una diferencia media de 28,2 puntos. Los Mavericks les ganaron por 21, en noches consecutivas los Suns y los Blazers les aplastaron por 37 y 48, respectivamente, los Pistons les vencieron por 24 y los Hornets, por 11. Entre medias, en el único partido que Pokusevski se ha perdido últimamente, Oklahoma ganó a Toronto. Ya es mala suerte.

Aunque la temporada de los Thunder esté siendo mediocre, el último unicornio se encuentra en un buen escenario para desarrollarse a base de mucho tiempo en pista.

Su movilidad, su manejo de balón y su puntería, propios de un escolta, y su conocimiento del juego le convierten en alguien a tener muy en cuenta en el futuro. El bebé de la NBA va a dar que hablar.

*Con información de Marca

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