El Barcelona dejó escapar una oportunidad de oro de reengancharse a la lucha por LaLiga al empatar contra el Cádiz (1-1) tras un penalti a última hora de Lenglet que aprovechó Álex.

Los azulgrana dominaron y tuvieron muchísimas más ocasiones, pero su falta de gol terminó condenando a los de Koeman a un amargo reparto de puntos.

El Barcelona no tenía más opción en su regreso a LaLiga: tenía que ganar y convencer para empezar a dejar atrás y para no dejar pasar el que podía ser su último tren hacia el título.

Los pinchazos recientes del Atlético han reabierto la lucha por el liderato y el Real Madrid y los azulgrana parecían dispuestos a sumarse a ella en la primera parte.

Ronald Koeman no hizo rotaciones y presentó su once de gala ante un Cádiz apocado que no tenía otro plan más allá de parapetarse en torno a Ledesma.

Messi, Griezmann, Dembélé, De Jong… La lista de candidatos al primer gol aumentaba con el paso de los minutos, sin que hubiera réplica por parte cadista.

Alba reclamó un posible penalti de Sánchez, pero el que terminó forzándolo fue Pedri, pillo en un despiste de Iza y el propio Sánchez.

Messi asumió la responsabilidad y disparó con tanta suavidad que más que un gol el 1-0 podría definirlo como un suave pase a la red. De Jong y Pedri volvieron a gritar gol antes del descanso, pero el resultado no se movió por culpa de dos fueras de juego del propio De Jong y de Griezmann, que impidieron que hubiera una sangría de goles al descanso.

La alentadora primera parte no encontró continuidad en la segunda. El aficionado del Barcelona tuvo tiempo para pensar en las muchas lagunas que aún tiene su equipo a medida que un aroma insulso envolvía al partido.

Álvaro Cervera buscó con un triple cambio mantener vivas sus opciones de sacar algo del Camp Nou, más por el resultado que por sensaciones.

Ronald Koeman empezó, ahora sí, a dar vuelo a la segunda unidad para intentar reactivar a los que estaban sobre el césped para terminar de atar un triunfo para seguir soñando con LaLiga.

Messi siguió pululando entre las tupidas líneas defensivas cadistas, asociándose con unos y otros, pero entre Ledesma y la falta de acierto el partido se diluía rumbo al minuto 90.

La estadística de disparos superaba la veintena entre los que fueron a puerta, los que no y los que rechazó la defensa, un dato obsceno que habla de la escasa inspiración culé.

Jugar con fuego pocas veces le ha salido bien al Barcelona, y un penalti de Lenglet a Sobrino confirmó que aún podría haber un nuevo desastre en el Camp Nou, esta vez en Liga.

La temporada del central francés está siendo para olvidar, y Álex lo confirmó al transformar el penalti engañando a Ter Stegen.

El hermano menor de Nacho Fernández le hizo un favor al Madrid y dejó claro que este Barça no está en disposición de subirse al carro de candidatos al título.

Goles: 1-0, Messi (pen., 32′); 1-1, Álex (pen., 89′).

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