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El presidente de Siria, Bashar al Assad, ha declarado en una entrevista a RIA Novosti que su Gobierno está negociando con Rusia nuevos suministros de armas, incluyendo sistemas antiaéreos.

“Sí, siempre tienen cabida; antes y durante la guerra. Necesitamos más armamento después de la guerra debido a su desgaste, esto es parte de las relaciones cotidianas entre los Ministerios de Defensa de Rusia y Siria”, ha declarado el mandatario ante la pregunta de si existen conversaciones entre ambos países para comprar armamento.

Asimismo, Assad ha asegurado que Damasco está interesado en adquirir los sistemas más avanzados. “Por lo general, siempre hemos mostrado interés hacia la última generación de todo tipo de sistemas, pero esto dependerá de su disponibilidad, de la política de los proveedores, en este caso de Rusia, y de su precio”, apunta.

Anteriormente, el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, el general Ígor Konashénkov, señaló que el Ejército sirio tiene actualmente a su disposición sistemas de misiles S-200, Buk, y otros eficaces sistemas de defensa aérea.

Rusia no busca aprovecharse de la guerra

El mandatario sirio ha indicado que Moscú no trata de beneficiarse de la guerra en Siria. “Para ellos (Rusia), no se trata de una guerra comercial, como en el caso de EE.UU., que al lanzar una guerra suele calcular cuántos empleos creará”, afirmó.

“Al lanzar una guerra, EE.UU. suele calcular cuántos empleos creará”.
Bashar al Assad, presidente de Siria

Por el contrario, sostuvo que “cuando Rusia apoya a nuestro Ejército, defiende a la vez a sus ciudadanos y considero que también a los de Europa y los de otros países”.

¿Nuevos ataques?

En la entrevista, Assad no descarta que se puedan producir “nuevas provocaciones militares” en Siria, como la que –según él- tuvo lugar recientemente en la ciudad de Jan Sheijun.

“En realidad, esta posibilidad está ahí no solo debido a los recientes acontecimientos. Es algo que ya ha ocurrido antes. Por ejemplo, para nosotros esto ha ocurrido desde el año 2013, cuando se beneficiaron de algo similar. Pero esta vez la retórica y la propaganda han sido diferentes, porque todos estaban preparados para el ataque”, denuncia.

Asimismo, Assad afirmó que no se produjo ningún ataque químico en Jan Sheijun y que todo se trató de una “provocación” para justificar el ataque contra la base aérea de Shayrat. “Si hubiera habido una fuga de gases o un ataque y hubieran muerto 60 personas como aseguran, ¿cómo es posible que haya continuado la vida en la ciudad? No han evacuado a la población”, se pregunta.

Comentando sobre el tema, el experto en geopolítica Fernando Moragón destaca que el rechazo occidental a la propuesta rusa para investigar el incidente en Idlib busca defender las mentiras que servirían para justificar una intervención.


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