Tras arrancar con muchas dudas la fase de clasificación para la Eurocopa —empató en casa con Ucrania y Serbia—, poco a poco Portugal va volviendo a ser Portugal. Hoy, sin brillo, se impuso a Luxemburgo (3-0) de la mano de un fantástico Bernardo Silva, que en los últimos tres encuentros con su selección suma dos goles y tres asistencias. El futbolista del Manchester City sigue en estado de gracia.

Cristiano Ronaldo redondeó el triunfo luso con un precioso tanto de cuchara antes de la puntilla de Guedes. Los de Fernando Santos encadenan ya tres victorias consecutivas, aunque la distancia con Ucrania por el liderato se mantiene. La primera plaza del grupo está a precio de oro. Quién lo iba a decir hace unos meses.

Un cuarto de hora tardó el combinado portugués en desarmar el entramado defensivo de los ‘leones rojos’. Semedo ganó la espalda a la zaga luxemburguesa por su lado y Bernardo Silva aprovechó el rechace de Moris al disparo del lateral blaugrana para empujar el balón al fondo de las mallas a placer. Antes, ya había avisado Joao Félix con un disparo que se fue fuera lamiendo el palo.

Llegaron entonces los minutos de Cristiano Ronaldo, lapso de tiempo marca de la casa en el que el jugador de la Juventus trató de hacer la guerra por su cuenta sin conseguir ninguna medalla. Entretanto, avisó por Luxemburgo el jugador de más calidad del equipo de Luc Holtz, un Vincent Tahill al que la Ligue 2 se le está quedando pequeña y hace méritos de un tiempo a esta parte para regresar al Metz. No tardará en conseguirlo si sigue al nivel que mostró ayer en el José Alvalade.

Antes del descanso todavía lo intentó Portugal en varias aproximaciones al área, pero faltó la chispa para prender la mecha. CR7 y Joao se mostraron muy fallones a partir de tres cuartos de campo y lo acusó el equipo portugués.

Como no hay mal que cien años dure tras el descanso Cristiano se encargó de poner las cosas en su sitio. El delantero ‘juventino’ aprovechó un regalo de la defensa luxemburguesa en la salida de balón para quedarse solo ante el portero y superarlo con un vaselina deliciosa. Fue el punto y final a la última frase del epílogo de una noche que no será recordada en el José Alvalade, pero que deja a Portugal muy cerca de la Eurocopa.

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