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Un juez federal en Michigan sentenció el miércoles a un alto directivo de Volkswagen a siete años de prisión por su papel en una conspiración para engañar en las pruebas de contaminación de gases de los vehículos diésel en Estados Unidos.

Oliver Schmidt, quien es la segunda persona en ser enviada a prisión por el escándalo de la empresa, deberá pagar una multa de $400.000 dólares. Se declaró culpable en agosto de defraudar a Estados Unidos y violar la ley sobre contaminación ambiental.

Cuando se presentó en Estados Unidos procedente de Alemania en 2015 Schmidt no reveló un software clandestino que había engañado a las autoridades para que creyeran que VW cumplía con los controles de emisiones en casi 600.000 vehículos. También engañó a los investigadores estadounidenses y destruyó documentos.

“Basándonos en el sentido común, estoy seguro que usted vio este encubrimiento como una oportunidad para brillar y para subir a un puesto más alto en VW”, señaló el juez de distrito Sean Cox. “Su meta era impresionar a los altos directivos”.

El juez llamó a Schmidt —quien dirigió la oficina ambiental y de ingeniería de VW en Michigan durante tres años— un “conspirador clave” en el engaño.

“Sin confianza en las corporaciones, la economía no puede funcionar”, dijo Cox.

Los vehículos diésel de VW fueron programados para generar ciertos resultados de emisiones únicamente durante sus pruebas y no durante el uso regular en carreteras. El plan fue concebido en 2006 y los vehículos fueron promocionados como “diésel limpio”. El fiscal del Departamento de Justicia Ben Singer lo llamó “el colmo de la ironía”.

Los clientes que compraron los autos creyeron que eran amigables al medioambiente cuando en realidad contaminaban hasta 30 veces más que los estándares permitidos en Estados Unidos.

Schmidt, de 48 años, fue arrestado en Miami en enero cuando trataba de regresar a Alemania después de unas vacaciones. Ha estado detenido sin derecho a fianza.


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