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A día de hoy, una hipotética independencia de Cataluña implicaría que todos los equipos de la Generalitat dejarían de participar en las competiciones nacionales, tanto las profesionales como las de carácter amateur. En el fútbol profesional esto afectaría a Barcelona, Espanyol, Girona o Gimnastic de Tarragona.

En el caso del fútbol amateur, los afectados serían todos los equipos catalanes que militan actualmente en la Segunda División B o los equipos que conforman la Tercera División. Y así en el resto de modalidades deportivas donde participan equipos de la Generalitat Catalana.

Y todo porque la reglamentación española que rige en la actualidad es clara y concreta. Empezando por la Ley del Deporte, la base de toda actividad deportiva profesional y amateur en nuestro país, que en su articulado expone claramente que las “Sociedades Anónimas Deportivas y Clubes que participen en una competición profesional deberán inscribirse en el Registro de Asociaciones Deportivas correspondiente y en la Federación respectiva”.

En el caso concreto del fútbol, esto implica estar inscrito en la Federación Española de Fútbol, que tampoco deja dudas al respecto en el actual artículo 99 de su Reglamento . Todos aquellos clubes que quieran participar en competiciones oficiales en nuestro país, “deberán estar afiliados a la Real Federación Española de Fútbol e integrados en ésta, además, de en la Federación de ámbito autonómico de la que sean miembros”.

Una hipotética independencia de Cataluña implicaría que, desde ese mismo instante, Cataluña dejaría de ser una Comunidad Autónoma integrada en el Estado español, luego dejaría de contar con una Federación de fútbol territorial dependiente de la Federación Española de Fútbol. Al no pertenecer a esta última, todos los clubes catalanes incumplirían los preceptos que exige actualmente tanto la Ley del Deporte como el Reglamento de la Federación Española, perdiendo por tanto todos sus privilegios para poder participar en cualquier competición. No sólo las de carácter nacional, sino también las internacionales como la Liga de Campeones y la Liga Europa. En una situación parecida estarían el resto de modalidades deportivas, en tanto dependan de la Federación Española correspondiente.

Al respecto de intentar una excepcionalidad como la existente actualmente con Andorra, según el articulado existente, dos podrían ser las hipotéticas salidas reglamentarias que tendrían los clubes catalanes para poder seguir participando en las competiciones que se disputan actualmente en España. La primera y más viable de todas sería intentar buscar una situación similar a la que tiene actualmente el Principado de Andorra y que le permite participar en la Liga española. Este carácter excepcional está regulado en la Disposición Adicional Decimoséptima de la Ley del Deporte e implica que todos los clubes del Principado de Andorra que “participan en competiciones oficiales en España, sea cual sea la modalidad, están inscritos en la Federación española correspondiente”, tanto en la Federación Española de Fútbol como en el resto de modalidades deportivas.

Para que esto sucediera con los equipos catalanes ya independientes del estado español, habría que modificar la actual Ley del Deporte e incluir una Disposición en términos similares a los que tiene el Principado de Andorra. Modificación que sólo podría llevar a cabo el Parlamento español. Bien es cierto que este caso ya sucede en otras ligas como la francesa con el Mónaco que, pese a ser un estado independiente, lleva formando parte desde la competición francesa desde 1932, ocho años después de su fundación. Otro caso similar sucede en la Premier League donde participan los mejores equipos de gales como Cardiff, Swansea City, Wrexham etc… Hasta un total de seis.

Hablando ya específicamente del deporte español y concretamente en el fútbol, otra de las posibles salidas en caso de una hipotética independencia pasaría por inscribirse en una Federación territorial distinta a la de Cataluña, opción que existe en el propio artículo 99 del Reglamento de la Federación de Fútbol. Si bien, como su propia redacción expone, sería “excepcionalmente” y bajo la autorización expresa de la Junta Directiva de la propia FEF y previo acuerdo entre acuerdo entre las dos federaciones implicadas. Dicho de otro modo, que
los equipos catalanes participarían en nuestra Liga adscritos a la Federación de Aragón, de la Comunidad Valenciana o cualquier otras del actual régimen de Comunidades Autónomas existentes en nuestro país. Sin duda esta segunda opción sería muy hipotética y difícil de cumplir dado que, en el momento de ejecutarse esa independencia, la Federación catalana ya no pertenecería a la FEF luego habría que analizar si sería aceptable un acuerdo con otra Federación dependiente del estado Español.

Una última opción, mucho más traumática sería que Cataluña, ya constituido como país independiente, solicitara a la UEFA constituirse como una Federación Internacional igual que la española, francesa, etc. En este caso el Barcelona no pertenecería a Laliga, sino que jugaría en una competición nacional propia desde la cual debería lograr su clasificación para participar en las competiciones europeas. Pero para solicitar este reconocimiento de UEFA antes debería ser aprobado el trámite del reconocimiento de Cataluña como comunidad política independiente.

Llegado esa situación sería cuando podría solicitar esta condición en la que están dos regiones colindantes a España. La primera es Andorra que, pese a poder participar en la competiciones españolas, cuenta con su propia selección de fútbol reconocida por UEFA y que participa en las fases de clasificación para los distintos campeonatos de Europa. Si bien jugó su primer partido en 1982, no fue reconocida por UEFA y FIFA hasta el año 1996 fecha en el que disputó su primer compromiso internacional ante Estonia.

Hay otro ejemplo más reciente y tiene que ver con Gibraltar. Desde el 24 de mayo de 2013 es miembro de pleno derecho de la UEFA en cumplimiento de una resolución del TAS, lo que le ha permitido también poder participar también en la fase de clasificación para la Eurocopa que se disputó en Francia. A diferencia de Andorra, no está reconocida por FIFA; lo que le impide poder participar en las eliminatorias para un Mundial.


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