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Los países de la Unión Europea (UE) dieron este lunes el visto bueno final a la controvertida reforma sobre los derechos de autor, la que tras su publicación oficial deberán incorporar en sus legislaciones nacionales en un plazo dado hasta 2021.

A fines de marzo el Parlamento Europeo aprobó la nueva norma que busca dar solución al polémico tema que se discute desde 2016. Los artistas del bloque festejaron entonces la medida, que fue aprobada con 348 votos a favor, 274 en contra y 36 abstenciones.

“Los ministros del Consejo de la UE acaban de adoptar la directiva sobre derechos de autor”, anunció Rumanía, que ejerce la presidencia pro témpore del bloque, subrayando que se trata de un “hito clave” para el mercado único digital.

La reforma hace que plataformas como YouTube tengan que obtener licencias de los creadores, aplicar filtros para detectar previamente obras que utilizan material protegido sin permiso. Los editores de prensa podrán exigir acuerdos (y pagos) a webs y agregadores de noticias como Google News por utilizar sus contenidos.

La medida impone las mismas reglas también a Google y Facebook.

El ministro rumano de Cultura, Valer Daniel Breaz, dijo que se trata de un “texto equilibrado” que crea “múltiples oportunidades para los sectores creativos en Europa (…) pero también para los usuarios, cuya libertad de expresión en Internet se consolidará”.

La adopción de una especie de censura en la red era uno de los temores de los opositores a la reforma, como la única eurodiputada pirata, la alemana Julia Reda, quien el 26 de marzo tras su aprobación por la Eurocámara lamentó una “jornada negra para la libertad en internet”.

La reforma no logró en cambio la unanimidad de los países del bloque. Italia, Finlandia, Suecia, Luxemburgo, Polonia y Países Bajos votaron en contra del texto, una minoría insuficiente para bloquear la reforma, según una fuente europea.

Para los partidarios de la reforma, esta les permitirá percibir una retribución más justa de los gigantes de internet como Google o Facebook por los ingresos publicitarios que obtienen por la difusión de obras de artistas y editores.

Frente a ellos se encuentran los gigantes de la Silicon Valley estadounidense, como Google o Facebook, así como los partidarios de un internet libre, que temen restricciones en estos canales de difusión.

Ejecutivos de Google, por ejemplo, han dicho que las reformas conducirían a la inseguridad jurídica y perjudicaría las economías creativas y digitales de Europa.


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