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Chicago Bulls es una de las grandes rivalidades personales para LeBron James, de Cleveland a Miami y de vuelta a Ohio. Después de perder esta noche en su pista (94-106) en un partido que su equipo y él jugaron en condiciones extremas, está 10-15 contra los de Illinois en Regular Season desde el inicio de la temporada 2010-11, el inicio de la era Thibodeau. ¿Un dolor de muelas? No precisamente, en realidad: en ese tiempo LeBron ha eliminado a los Bulls en los playoffs 2010, 11, 13 y 15. Así que…

Así que Chicago, al menos, sacó partido (con susto) de los problemas de salud del campeón, al que ya ha derrotado dos veces esta temporada. Y está 18-18, de vuelta al 50% sin dar la sensación de que sus problemas se estén resolviendo y jugando a tirones, a días, como ha sucedido durante demasiado tiempo en una franquicia que al menos sabe en qué manos tiene que ponerse cuando la cosa se pone caliente. Después de su partido de 52 puntos a los Hornets, Jimmy Butler anotó 14 de sus 20 (incluidos 10 seguidos) en el último cuarto ante los Cavs. “Un jugador que lleva el 3 me dijo que saliera y ganara el partido”, dijo después. Ese jugador es Dwyane Wade, claro.

Porque los Bulls habían conseguido bordear otro ridículo después de que un cómodo 59-76 mediado el tercer cuarto se convirtiera en un 84-89 contra unos Cavs que jugaban con Felder, Shumpert, Jones, Jefferson y Thompson. Todavía sin Kevin Love ni Kyrie Irving, y con LeBron hecho polvo en el banquillo: arrastra un virus desde hace días y se torció el tobillo durante el partido.

Pero LeBron volvió, metió dos canastas (88-89) y parecía que iba a completar la remontada cuando Butler le sacó una falta de ataque y, a continuación, anotó un triple, una canasta de 5 metros y dos tiros libres: 88-96, asunto resuelto ante un rival al que ya no le quedaban más fuerzas y que en las últimas tres temporadas no ha ganado (0-8) cuando han faltado dos de los integrantes del big-three. Nada escandaloso. Esta era la primera vez que LeBron jugaba sin Kyrie ni Kevin Love en Regular Season (no en playoffs, con las Finales 2015 a la cabeza…). Pese al virus y al tobillo, termino con 31 puntos, 8 rebotes y 7 asistencias (y 5 pérdidas). Y Jordan McRae con 21 puntos.

Los Bulls siguen sin amnistiar a Rondo y siguen siendo un equipo extraño, descosido. Su triunfo se basó, al margen de la ejecución final de Butler, en su tope de triples de la temporada (13 de 30 intentos), que era un 11/14 en el tercer cuarto y que fue un 7/9 en un sensacional segundo cuarto (23-36) en el que McDermott no falló ni un tiro y Mirotic le acompañó bien. Es obvio que ambos tienen la llave, vía tiro exterior, de que el ataque de los Bulls sea viable y no un embudo imposible. El primero terminó con 17 puntos y el español, con 16 y 4 rebotes (3/7 en triples) después de un partido en el que se le vio cómodo… salvo cuando se emparejó con LeBron en el último cuarto. A ambos, McDermott y Mirotic, les falta consistencia. Como a su equipo. Esa es la palabra mágica. Pero al menos han frenado la sangría de derrotas…


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