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La selección de Francia se plantó ayer en la final del Mundial de Rusia ganando a Bélgica en un partido muy igualado que decidió un gol de cabeza de Samuel Umtiti y esta noche conocerán su rival tras la segunda semifinal entre Inglaterra-Croacia.

Los galos están así a 90 minutos de proclamarse campeones del mundo por segunda vez en la historia veinte años después de lograrlo en el Mundial que organizaron en 1998. En aquel campeonato, Laurent Blanc adoptó la costumbre de besar la calva de su compañero Fabien Barthez antes de los partidos para que le diera buena suerte y en el Mundial de Rusia, el bigote de Adil Ramil se ha convertido en el nuevo amuleto de su selección.

Kylian Mbappé fue el que inició esta superstición antes del partido de los octavos de final frente a Argentina (4-3) tocando el bigote de su compañero antes de saltar al campo. El delantero de 19 años marcó un doblete y fue el MVP del encuentro así que Antoine Griezmann no dudó en hacer lo mismo para probar suerte en el cruce de cuartos ante Uruguay (2-0).

Al atacante rojiblanco tampoco le fue nada mal, anotó el segundo gol del partido y también fue elegido el mejor jugador del partido así que tanto él como su precursor Mbappé volvieron a tocar el bigote de Rami en la previa de las semifinales y no fueron los únicos.

Tras la victoria ante Bélgica, Antoine Griezmann habló de esta superstición y aseguró que “trae buena suerte, lo hice antes de los otros partidos y lo haré antes de la final” mientras que Adil Rami también comentó que ahora le tocan el bigote “cinco o seis compañeros” y que además le han pedido que se “cuide le barba y la tenga más suave”.

Adil Rami es el único jugador de campo de la selección de Francia que no ha jugado ni un minuto en el Mundial de Rusia pero su bigote se ha convertido en el nuevo amuleto de su equipo.


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