Kevin Durant se ha sincerado abiertamente en una entrevista al Wall Street Journal (WSJ) y ha reconocido que “algunos días odio el circo de la NBA”. La estrella del baloncesto, que se recupera de una grave lesión que no le impidió fichar por los Brooklyn Nets, ha recordado además su traumática salida de los Oklahoma Thunder y su relación con los Golden State Warriors, en los que no se sintió plenamente integrado pese a ganar dos anillos.

Durant ha recordado que, tras anunciar que dejaba Oklahoma por los Warriors, “la gente venía a mi casa y pintaba con spray en los carteles de ‘Se vende’ alrededor de mi barrio. La gente hacía vídeos delante de mi casa y quemaban mis camisetas y me llamaban todo tipo de nombres locos”. Además, el jugador es crítico con los Thunder por “ese sentimiento tóxico venenoso cuando entraba en el estadio y el club, los entrenadores y los encargados de las equipaciones, ¿esos tíos están enfadados conmigo? ¿No van a hablar conmigo? Y yo estaba como ‘¿vamos a llegar a esto?¿Por dejar un equipo e ir a jugar a otro equipo?’”.

“Pensé eventualmente en volver a la ciudad y ser parte de la comunidad y del club, pero ya no creo a nadie allí. Esa mierda debe haber sido falsa, lo que hacían. La organización, el presidente, no he hablado con nadie de esa gente, ni siquiera he tenido un buen gesto con esa gente, desde que me fui”, continúa un Durant dolido que vio como los Thunder daban su número 35 a un ‘rookie’ en contraposición a los Golden State Warriors que dijeron con su marcha que jamás otro jugador de la franquicia lo llevaría.

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