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Una voz conocedora y con mucho background de la operación Antoine Griezmann en clave azulgrana respondía así, a media mañana de ayer, ante las informaciones que en Francia aseguraban que el atacante de la selección francesa iba a renovar su contrato con el Atlético de Madrid. El futbolista no quiso decir nada (“tengo la decisión tomada, pero no es el momento de hablar”) y eso aligeró a los directivos del Barcelona, esperanzados en poder conseguir el fichaje del atacante para las próximas temporadas.

Hace mucho, casi un año, que los culés trabajan en ello. Han tenido reuniones en Barcelona, Madrid y Lyon con el entorno más cercano de Griezmann, que trata de ser seducido por el Atlético. El verano pasado, ante el interés del Manchester United, el club colchonero logró retenerlo doblándole la ficha y poniéndole una cláusula de 200 millones hasta el próximo día 30; a partir del 1 de julio, el precio volverá a ser de 100. Y ahí es donde está aguardando el Barça su momento. Sabedor de que no puede hacer ningún movimiento hasta entonces (más allá de abonar el actual precio que rescinda su contrato en la sede de LaLiga), los responsables del Barça trataron semanas atrás de negociar con los dirigentes del Atlético, que negaron cualquier posibilidad de desprenderse del futbolista por una cifra pactada.

Idas y venidas. La jornada fue movida y dejó capítulos interesantes. Canal+ Francia afirmó a primera hora que el futbolista, en su comparecencia de prensa, afirmaría que se ampliaba su actual contrato y que se quedaba de rojiblanco. Luego, cuando Koke, íntimo amigo de Griezmann en el Atlético, afirmó que “si se queda perfecto y si no la vida continúa”, abrió un poco la puerta a la esperanza. En el Camp Nou seguían aguantando el tipo. “Vamos a ver qué dice”, insistían. Total, que la sobremesa en Barcelona fue tranquila. Bartomeu y sus hombres de confianza recuperaron el tono tras la cierta agitación matinal. Están cerca de quedarse con el premio, pero nadie puede ni quiere cantar victoria aún.

“Para conseguir los objetivos, los mejores deben estar en el Barça y Griezmann es uno de ellos”, dijo hace poco Lionel Messi. Y no hay nada que relaje más a los directivos que ver a La Pulga tranquila. Ayer, con el silencio del francés, la directiva culé se calmó. Lógico.


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