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Walter Avalos platicó el pasado martes con el futbolista Marvin Ávila apenas minutos después de conocerse el pasado martes la ratificación de una suspensión de 2 años de toda actividad deportiva por el uso de substancias prohibidas detectadas en la muestra tomadas en las finales contra Comunicaciones.

La sanción priva a tres elementos de estar en la convocatoria tanto de su equipo como de Selección y en el caso de Kevin Santamaría también afecta a la selección salvadoreña.

Como suele ocurrir en estos casos, al escuchar la versión que Avila trasladó en la Red Deportiva, quedó la sensación que en realidad más que el uso de substancias prohibidas con la búsqueda de obtener mejores resultados deportivos, se pudo tratar de otro de esos casos donde la automedicación, o lo más delicado, un mal consejo médico, derivó en un caso donde los verdaderos afectados son los futbolistas que pierden dos importantes años en una carrera que es efímera y corta.

Se evidencia que aun en la máxima liga guatemalteca, quien sabe cómo será en las ligas de edad limitada, a pesar de la actualidad del tema, en general los deportistas aun desconocen sobre las graves consecuencias de auto recetarse y lo que puede suponer para su carrera.
Cada día se avanza más en el caso de la detección y búsqueda de erradicar el uso de substancias prohibidas en el deporte, por lo que ahora no se puede alegar desconocimiento o falta de información para consumir un medicamento. Es necesario que los equipos aprovechen las múltiples fuentes que hoy existen, así como que actualicen constantemente el conocimiento sobre estas substancias entre los atletas.

Aunque dos años pueden pasar rápido, no se puede negar que puede llegar a interrumpir en una forma hasta definitiva la carrera de un atleta debido a una mala decisión o peor aún, una mala compañía por parte del cuerpo médico de un equipo.


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