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Marin Cilic es el primer finalista de Wimbledon 2017. El campeón del US Open 2014 ha respondido mejor ante la presión que su rival en la primera semifinal, Sam Querrey, y se ha apuntado la victoria por 6-7(5), 6-4, 7-6(3) y 7-5 en un duelo de grandes sacadores en el que el estadounidense ha tenido en la mano la posibilidad de forzar el quinto set.

Pero no lo ha logrado porque la experiencia se ha impuesto a los nervios del debutante en esta ronda de un Grand Slam. Y no porque Cilic sea un habitual en unas semifinales grandes, pero sí porque nunca le ha temblado el pulso cuando se jugaba un gran torneo y, al menos hasta el momento, tampoco ha sucedido. El croata ha sido quien más se ha serenado tras tener el cuarto set muy complicado y ha completado una remontada en este parcial que le ha asegurado la presencia en la final del domingo, en la que espera a Roger Federer o a Tomas Berdych.

Como se esperaba, ha sido un partido con dominio total de los saques y pocas opciones al resto. Los jugadores han aguantado su servicio en un primer set abocado al tie-break, ya que ninguno de los dos ha sido capaz de generar bolas de break en la primera manga. En el momento clave sí ha habido muchas alternativas, pero ha sido Querrey quien mejor ha aprovechado un breve parón tras un desmayo sufrido por una aficionada en la grada. El estadounidense se ha adjudicado los puntos siguientes para llevarse el desempate por 8-6.

Pero Cilic sabía que era un duelo de pequeños detalles y, como su rival, ha mantenido sin fisuras el saque en el inicio del segundo set. De hecho, ha sido él quien ha tenido una opción de break en el quinto juego, solventada con el servicio por el estadounidense. Ha seguido insistiendo el croata, imprimiendo gran velocidada sus derechas y buscando mover a un Querrey que no ha estado resolutivo en la red. Así, el break en el séptimo juego ha sido decisivo para que el croata, sin problemas, sellara con su saque el 6-4 que mandaba el partido empatado al tercer set.

Ha acusado la pérdida de la segunda manga Querrey, que ha encadenado un juego plagado de errores con el saque, la derecha y la volea en su segundo servicio del tercer set. Pese al break de Cilic, Sam ha respondido de inmediato para un 2-2 que ha vuelto a igualar el encuentro. Los saques se han vuelto a imponer para mandar el partido de nuevo al desempate. Y, en él, los nervios han hecho el resto. Un revés largo de Querrey ha dado el primer mini-break de Cilic, que, crecido, se ha sacado un gran resto para dejar el 7-3 listo para sentencia.

Esta vez sí se ha levantado más fuerte Querrey, que ha logrado un temprano break en la cuarta manga que se antojaba decisivo para llegar a la quinta. Más cuando nunca ha dado opciones al resto. Nunca hasta que, en el octavo juego y con el empate en el partido al alcance, Cilic lo ha dado todo al resto, ha soltado varios golpes de magia y ha logrado el contra-break para lograr un final igualado del set. En él, con 6-5 y saque para sobrevivir, los errores han sido demasiado peso para un Querrey que ha visto cómo se le escapaba el sueño de la final de Wimbledon.

Este sí lo cumplirá Cilic, que disputará su segunda final de Grand Slam. Quizá esa circunstancia de haber experimentado antes un partido de estas características es la que le ha hecho responder mejor ante la presión, ser más agresivo (70 ganadores por solo 46 de Querrey) y, sobre todo, dar el golpe en el momento decisivo. Federer o Berdych tendrán un duro contrincante este domingo por el título.


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