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Por primera vez desde agosto de 2013 Tiger Woods enloqueció con un putt descomunal de birdie a su legión de fans en el Innisbrook Resort de Palm Harbor, en Florida, un fin de semana donde el ex nº1 mundial ha estado un paso de volver a ganar un torneo (sería el 80º) tras cinco años de sequía de títulos y penurias físicas. Terminó a un golpe de forzar el play off ante Paul Casey en el Valspar Championship, que jugaba por primera vez en su carrera. Bajó del par las cuatro rondas y empató en el segundo lugar.

De ahí que Tiger centre la atención esta semana en el Bay Hill de Orlando, donde ganó ocho veces y terminó con largas sequías de triunfos. Ganó el Arnold Palmer Invitational en 2009, su primera victoria después de su primera operación de rodilla. Ganó allí de nuevo en 2012, su primera victoria tras el escándalo extramatrimonial que le llevó al divorcio de su mujer, la sueca Elin Nordegren, seguido de varias lesiones en las rodillas. ”Va a ser bueno para mí volver”, dijo Woods. “Tengo buenos recuerdos allí”.

Casey terminó con una sequía de nueve años en el PGA Tour. Tras firmar 65 golpes el domingo se instaló en un sofá de cuero en el vestuario para ver si alguien podía atraparlo. Un desempate parecía inminente cuando Patrick Reed le empató pero en el hoyo 18, a 120 metros de distancia de la bandera, tiró para optar a un birdie que le diera el triunfo y salió del hoyo con un bogey que le dejó segundo a un golpe de Casey.

Woods, que llevaba 15 hoyos consecutivos sin un birdie y necesitaba terminar birdie-birdie para atrapar a Casey, enardeció a las masas con un putt estratosférico en el 17, par 3, de unos 15 metros. Desde el momento en que la bola fue golpeada por el putt de Tiger se vio que acabaría dentro del cilindro. Brandt Snedeker, compañero de partido de Woods, sonrió. También Tiger. El público gritó, y Casey asintió.

Casey ganó en el PGA Tour por primera vez desde el Houston Open en 2009, un lapso de 132 torneos, aunque se llevó cinco en todo el mundo desde entonces. Fue la segunda vez que ganó un torneo con Woods en el campo. La otra oportunidad fue en 2006 en el HSBC World Match Play, en Wentworth (Inglaterra).

Tiger no hizo birdie en el 18 para decepción más del público que suya y tras abandonar el green y firmar su tarjeta buscó al ganador. ”Es la única vez que me ha felicitado inmediatamente después de una victoria”, dijo Casey. “Normalmente, es al revés. Eso es algo especial. Realmente pensé que estaría decepcionado. Y que iba a ganar el torneo. Yo me dije que si no lo ganaba yo, quería que Tiger lo hiciera”.

Casey, de 40 años, es de la generación anterior que quiere ver a Woods en su mejor momento otra vez. Los picos de interés, una multitud récord y una audiencia de TV muy alta corroboran el regreso a lo más alto de Tiger. ”Solo quiero que los jóvenes vean lo que vimos nosotros durante tanto tiempo”, dijo Casey. Woods ganó por siete golpes el Bridgestone Invitational a principios de agosto de 2013, su 79ª victoria en su carrera en el PGA Tour y aún la última.

Los problemas de espalda comenzaron a aparecer una semana después. El año siguiente se perdió el Masters. Otra cirugía de espalda siguió en septiembre de 2015, y luego otra un mes después. Regresó después de 15 meses y duró dos torneos antes de someterse a una nueva operación. Volvió a finales de 2017 y en el torneo de su fundación le dijo al comentarista de TV: “No pain” (no dolor). Señal inequívoca de que estaba de vuelta. Volver a ganar solo es cuestión de días o semanas.

Fuente: MD


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