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La producción de seda catapultó e hizo prosperar a Koromo, en la prefectura japonesa de Aichi, pero la caída en la demanda propició que Kiichiro Toyota apostara por reutilizar los telares automáticos y en 1933 entraron en la producción de automóviles. Así nació Toyota Motor Corporation, que renombró la ciudad 26 años después y el lugar donde está naciendo el proyecto que quizá ayude a cambiar para siempre la automoción.

Hace cinco años el ingeniero Tsubasa Nakamura ganó un prestigioso concurso destartups con un revolucionario proyecto al que bautizó ‘SkyDrive’. Formó un grupo privado y voluntario de trabajo con 30 brillantes ingenieros, todos trabajadores del sector automovilístico y aéreo, que deseaban llevar a la práctica la ambiciosa idea: un coche que lleve a las alturas parte del transporte habitual en las pequeñas ciudades que según Nakamura “colme los sueños, necesidades y aspiraciones de los niños de la próxima generación” y contribuya a “realizar un mundo en el que cualquiera pueda volar en todo momento y lugar” para 2050.

Lo que comenzó como un ambicioso sueño de cambiar el transporte de millones de personas necesitaba un anclaje global y viral. El crowfunding inicial se ha convertido en un proyecto que financia Toyota con un día trascendental: el 24 de julio de 2020, ceremonia de inauguración de los JJ OO de Tokio. Encender el pebetero con un ser humano, aún por designar, elevado por el SkyDrive sería el espaldarazo definitivo al proyecto que pretende comercializar entre 2023 y 2025, y fabricar en serie en 2030.

Masafumi Miwa, ingeniero mecánico, profesor de la universidad de Tokushima y experto en aviones no tripulados, comanda el trabajo junto a Nakamura y ambos cuentan con el apoyo y los conocimientos de Taizo Son, fundador de GungHo Online Entertainment, importante desarrollador de videojuegos. Despegue en cualquier carretera, 2,9 metros de largo, simple e intuitivo para que cualquiera pueda manejarlo a través del teléfono (incluyendo la opción de piloto automático), aspecto visual entre helicóptero y dron con tres ruedas para tomar tierra y velocidades de hasta 100 km/h mientras flota a 10 metros del suelo son sus principales características.

El futuro pasa por el aire en trayectos cortos diarios. Así lo creen en Cartivator, idea que comparten con proyectos como el ‘Kitty Hawk’ de Larry Page (confundador de Apple), el avión tripulado de Airbus, los taxis voladores de Uber, el híbrido Aeromobil, el autogiro PAL-V… Y para los escépticos, un dato esclarecedor: Toyota, además de financiar SkyDrive, ha creado un centro de investigación y desarrollo de inteligencia artificial en EEUU y su presidente Ichiyamada ha anunciado una inversión, hasta marzo de 2018, de 1,05 billones de yenes (8.288 millones de euros).

Eso sí, antes de volar como Dick Van Dyke al volante de Chitty Chitty Bang Bang o vivir en una sociedad que emule la que Luc Besson plasmó en ‘El quinto elemento’ habrá que abordar temas de seguridad: nuevas leyes, revisión del sistema de licencias y seguros, o adaptación de normas de circulación.


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