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Un engaño elaborado por la DEA de los Estados Unidos es el elemento principal que ahora sirve para hacer la acusación contra el candidato a la presidencia y Juan Pablo Gonzales Mayorga.

El Departamento de Justicia norteamericano la llama “la conspiración de Estrada”. Cuatro infiltrados, denominados CS-1, CS-2, UC-1 y CC-1, grabaron la mayoría de las citas en audio y video, que no son públicos, donde el político guatemalteco pide su apoyo y a cambio ofrece el aparato estatal para que el cartel tenga libre trasiego de drogas.

EN BUSCA DE ASESINATOS

Todo habría iniciado En una cita del 7 de febrero en ciudad de Guatemala, González Mayorga pidió que los dos miembros del cartel -que colaboran con el Gobierno de Estados Unidos – que si podrían asesinar a “ciertos rivales políticos quienes amenazaban con ganar la elección. González dijo que no sería difícil matar a un candidato en particular porque el candidato era odiado, pero que debían tomar precauciones porque otro candidato estaba bien protegido”. 

Días después, el 14 de Febrero en Miami, González y el narco identificado como CS-2 tuvieron una nueva cita, allí el colaborador de Mario Estrada conoció a UC-1 el supuesto sicario que ejecutaría las peticiones de Estrada.

UC-1 en realidad era un agente encubierto de la DEA.

La cita fue grabada por completo por Estados Unidos y evidencia a los nombres de las personas que UCN pretendía asesinar. “González identificó a la persona que pensaba que era la más fácil de llevarse.

El operador de Mario Estrada explicó que tras las dos ejecuciones planificadas “queremos ver la reacción pública”. Para esta tarea, la gente de UCN prometió “muchos AK-47” y darle lo que así requiera los miembros de cartel.

El 27 de Febrero, el candidato presidencial de UCN cambió de parecer, pero no para detener las ejecuciones, si no que alguien más lo haría. “Estrada le dijo a CS-2 que ya no quería que CS-2 y UC-1 siguieran adelante con los asesinatos”, explica.

“Estrada explicó que alguien más iba a asesinar a los potenciales objetivos, y Estrada pensaba que le podría dar más problemas si procedían con otros asesinatos”.

LAS REUNIONES

La demanda de Estados Unidos detalla ocho reuniones entre cuatro infiltrados de la DEA que se hacían pasar por intermediarios del cartel de Sinaloa con Mario Estrada y Juan Pablo González Mayorga, donde el candidato llegó a pedir hasta US$12 millones para asegurar la victoria presidencial.

LA COCAINA Y EL DINERO

Mario Estrada y González Mayorga se reúnen con CS-1 y CS-2 en las cercanías de la capital. El presidenciable le dijo a CS-1 y CS-2 que él podría ganar las elecciones si el cartel de Sinaloa proporcionara aproximadamente de US$10 millones a US$12 millones. Estrada explicó que necesitaba entregar una cantidad considerable de dinero a cada uno de los 22 distritos electorales para poder obtener los votos necesarios en cada distrito y que planeaba contratar a un estratega de campaña a quien pagaría US$2 millones. CS-2 respondió que a cambio quería que Estrada ayudara al cartel de Sinaloa a transportar cocaína a través de los aeropuertos.

CS-2 estimó que el cartel de Sinaloa enviaría aproximadamente seis aviones cargados de cocaína por mes a través de Guatemala, cada uno de los cuales transportaría múltiples toneladas de cocaína, y que CS-2 pagaría a Estrada el 10 por ciento del valor aproximado de la cocaína en cada avión, a lo cual Estrada asintió.

Estrada se reúne con CS-1 y CS-2 en un yate encubierto de la DEA (el “UC Yacht”), cerca de Miami.

CS-2 y Estrada hablan sobre sobre el financiamiento del cartel de Sinaloa. El candidato presume que está “convencido” de que ganará las elecciones y que, después de eso, apoyaría las actividades del cartel. Ahí Estrada pacta aceptar los aviones cargados de droga en los aeropuertos y poner a gente del cartel en cargos gubernamentales clave.

EL OTRO CARTEL DE LA DROGA Y UN NARCO EN GUATEMALA

Estrada se reúne con CC-1 y CS-1 en su oficina y declaró, en sustancia y en parte, que su campaña estaba estancada y estaba trabajando por separado con un narcotraficante con sede en Guatemala que también le apoyaba. Incluso le dijo a CS-1 que escuchó que las personas de otro cartel de la droga querían aportar a su campaña.


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