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El incendio forestal en el centro de Portugal que el sábado dejó un saldo de al menos 62 muertos cuando trataban de huir de las llamas en sus autos, se extendió el lunes a los distritos de Castelo Branco y Coimbra, mientras las autoridades luchaban por combatirlo.

“Es un momento de dolor, pero también un momento para continuar la lucha” contra las llamas, dijo que presidente Marcelo Rebelo de Sousa a la nación en un discurso televisado el domingo por la noche.

“La dimensión de este incendio es tal que no tenemos recuerdo de una tragedia humana similar”, dijo el primer ministro Antonio Costo tras su llegada a Pedrogao Grande, un área montañosa situada unos 200 kilómetros al noreste de Lisboa.

En tanto, la policía y los bomberos buscan más cuerpos en áreas carbonizadas del bosque y en casas aisladas. El primer ministro dijo que era primordial centrarse en la prevención de nuevos incendios, en vista de la intensa ola de calor, los fuertes vientos y la ausencia de lluvias en el área. También advirtió que la cifra de víctimas fatales podría subir.

El gobierno declaró tres días de duelo y envió dos batallones del Ejército a ayudar a los servicios de emergencias. La Unión Europea dijo que proveería equipos aéreos. Francia ha ofrecido tres aviones, mientras que España despachó dos naves, dijeron las autoridades locales.

En declaraciones desde el Vaticano, el papa Francisco, que visitó Portugal el mes pasado, mencionó a las víctimas en su misa semanal: “Estoy cerca de la amada gente de Portugal, afectada por un devastador incendio en sus bosques alrededor de Pedrogao Grande, que ha causado muchas víctimas y heridos. Recemos en silencio”.

La cifra de fallecidos dada a conocer por Jorge Gomes, el secretario de Estado para Asuntos Internos, ascendió gradualmente desde 19 —anunciados inicialmente el sábado— hasta al menos 62. Gomes dijo que la mayoría de las víctimas quedaron atrapadas en sus vehículos en medio de las carreteras.

En la aldea de Nodeirinho, donde 11 residentes perdieron la vida, la cadena de televisión RTP mostró autos calcinados y casas chamuscadas. Los residentes conmocionados hablaron de una familia completa que intentó huir en su vehículo pero que se vio atrapada en un “tornado de llamas”.

“No parece real, es fuera de este mundo (…) Es un infierno auténtico, nunca hemos visto nada como esto”, dijo el alcalde de Pedrogao Grande, Valdemar Alves, a periodistas. Más de 20 aldeas han resultado afectadas. Otras 54 personas están heridas y fueron trasladadas a hospitales, entre ellas cuatro que se encuentran en estado grave.

Más de 350 soldados se unieron a los 700 bomberos que habían estado luchando por apagar las llamas. Las escuelas de la zona estarán cerradas hasta que se notifique lo contrario y hacer fogatas al aire libre está prohibido.

La policía dijo que el incendio probablemente se inició por la caída de un rayo.


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